El juego de María José Llergo

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Ni ganas he tenido de escuchar música estos días. No quería poner el nuevo de la Llergo en ese estado así que he esperado hasta volver a ser aproximadamente yo. Hasta hace un rato.

Vaya discazo arrebatado, mestizo, absolutamente contemporáneo y a la vez enraizado en muchas tradiciones. Vaya discazo de mujer desnuda y valiente, de mujer sabía que se empapa de toda la música que puede. Un disco cero orgánico. Como casi todos los que merecen la pena. Ha hecho honor al nombre del disco y ha jugado con todo lo que le ha dado la gana. Con la maestría de la audacia.

Hay una energía que los señoros confunden con la juventud y que es solo la gana pura de desbordarse. No es un error de los señoros. Es peor. Una excusa barata para sus discos de culto. Inertes, muertos de aburrimiento como ellos. Más sosos que maduros.

Madura es Maria José entendiendo tan pero tan bien todas las formas de amor, incluido el amor por la música. Entendiendo todo tan bien que más que un disco parece un tratado.

Benditas las mujeres libres que corren riesgos necesarios y solo esos. Que ni se apalancan ni se conforman.

Porque suena Olvídame y cualquier cuerpo vivo se estremece. Crece. Se esponja.

Si un disco te da ganas de bailar y de cantar es que es un buen disco. Si un disco te hace recordar todo lo que has aprendido, todo lo que te han enseñado del amor en tu vida, es que se quedará para siempre.

Dicen que cada vez hay menos de esos. De los que se quedan. De los que escuchas hasta desgastar cada nota, cada giro, cada matiz de cada instrumento. Cada jueguito. Pero siempre dicen eso los mismos señores acojonados y aburridos que llevan escuchando el mismo disco con distintos nombres durante toda su puñetera vida. Dicen eso y no se enteran de nada.

Pero da igual. Nos dan igual aunque nos enfurezcan. Porque suena abuelo y yo lloro en un tren de cercanías. Not all men. Algunos abuelos te cuidan hasta cuando hace mucho que se fueron. Porque te enseñaron dos cosas importantes sobre ti.

Da igual porque hay 14 canciones de las que disfrutar. Da igual porque hace 45 min has enviado un bolero mafioso al otro lado del mundo, a alguien que cada vez entiende menos español pero ha respondido a tu mensaje preguntando si podemos hacerla oficialmente “nuestra canción”

Tiene una lista de yutuf que se llama así. Una broma privada. Nuestra canción. En singular. Y que gracias al juego de Maria José Llergo ahora incluye también un bolero.

Justo después de una canción de INXS que también es nuestra canción.

La Llergo entiende este juego, todos los juegos, aproximadamente como yo. Intuyo que va a disfrutar mucho contra todo pronóstico. Aunque no sé si tanto como disfruto yo de su música. Hay muchas formas de ganar, solo una de perder: negarte lo que sientes y este disco es lo contrario. Es la verdad absoluta. Inquebrantable. Frágil pero indestructible. Es ponerlo todo del revés buscando bien de amores.

Quiero verla en directo. Urgentemente.