So much has changed. Maro. Escucha un disco por encargo vol 2
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NB Parker me tiró la caña esta vez y a mi MARO me gusta mucho desde antes incluso de sacar su primer disco…

Este es el último que ha publicado. Hay en el mundo muchos discos de duelo por una pérdida sentimental. Muy pocos como este. Maro es una mujer muy lista además de talentosa. El otro día decía yo que el amor romántico es la negación del amor y por eso es tan deprimente.
No hace tanto me decía el Príncipe negro que a él le parecía incomprensible mi postura de preferir a alguien que me importa feliz sin mi que mal o aburrido conmigo. La clave, creo, está en querer a la gente. Que te importen. Quererlas por lo que son como seres humanos y no como piezas en tu puzzle.
Maro esto lo entiende perfectamente. Esta relación terminará cuando seamos amigos, canta. Otra cosa que pasa con ciertos terapeutas fake de tiktok es que plantean el contacto cero como una forma de castigo, tortura o prueba de fortaleza, dependiendo de la corriente que manejen.
El contacto cero es el espacio de tiempo que necesitas para sanar y decidir qué relación quieres tener con la otra persona. Ella contigo. Y si eso encaja de alguna forma.
Es muy difícil que esto funcione en las lógicas del presunto amor presuntamente romántico. Es muy difícil que ese tiempo sin contacto deje de considerarse un rearme. Una trégua entre batallas.
Pero Maro es una mujer muy lista. Construyó otra cosa desde otro sitio. Algo que ya no funciona. Que hay que volver a reconstruir. Duele. Claro que duele.
Te metes en tu burbuja a cantar bajito. A entender por qué no funciona. Qué se rompió. Qué queda entero.
Te metes en tu burbuja a hacer tu parte confiando en que al otro lado haya alguien jugando limpio. Pero sabiendo en el fondo que da igual lo sucio que juegue. Porque tu juego limpio es suficiente para hacer la cicatriz. La tuya. La que cura la herida por la que podrías desangrarte. Y nadie puede curar heridas ajenas.
Maro susurra verdades como puños. Las incómodas y las otras. En las rupturas siempre están las dos. Tampoco funciona fingir que no hay nada bueno. Que nunca lo hubo.
Maro susurra mientras florece. Unas percusiones con sabor caboverdiano. Unas segundas voces como un eco en tu cabeza que también suenan a música morna.
It aint over es, con mucha diferencia, la mejor canción de un disco lleno de canciones preciosas, auténticas. It aint over no existiría sin el proceso de escribir las demás. Aunque esté justo en medio del disco es el final de un camino. Pero también el principio de otro.
Es esperanzador escucharla. Pensar que alguien en el mundo ha elegido entenderse, entender a quien quiere. Aceptar la realidad. Cuidar ese amor hasta las últimas consecuencias. Cuidarlo para que solo pueda matarlo su destinatario. Es una forma de justicia poética involuntaria estar en el mundo, hacer música, habiendo entendido tan bien qué te hace ser feliz. Ser capaz de hacer felices a otras personas.
Algunas cosas tienen que acabar para que muchas otras comiencen. Perder es negarte lo que sientes. Negarte la posibilidad de sentirlo. Maro ha hecho un disco donde todo late. Sabe perfectamente qué está haciendo. Hay una luz deslumbrante que se va encendiendo a medida que las canciones avanzan. Unas baterías que los guardianes del canon llaman pop porque están en un disco de una chavala. Pues ok. Pop. Sea. Lo que sea. Escuchad a Maro mientras vivís. Y todo estará al menos un poco mejor.