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    <title>jamesblake &amp;mdash; Cajón Desastre</title>
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    <description>Porque hay cosas que siguen sin caberme en un hilo de tuister</description>
    <pubDate>Sun, 19 Apr 2026 18:21:34 +0000</pubDate>
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      <title>jamesblake &amp;mdash; Cajón Desastre</title>
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      <title>Trying times y Taracá</title>
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      <description>&lt;![CDATA[Tags: #música #JamesBlake #Drexler&#xA;&#xA;No he salido todavía del trance de James Blake. Una vez más, y como siempre con sus discos, a pesar de lo que algunos sostienen, le das al play desde el principio cada vez. Hasta el final cada vez. Por el camino la vida te interrumpe con sus cosas y te molesta cada vez. &#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;Hay lamentos, llamadas a la oración, beats oscuros, coros de iglesia gótica, patrones como tejidos. Nada es, mira por dónde, &#34;orgánico&#34; si entendemos por orgánico esa estupidez de definición corta de miras y vacía de espíritu de algunos que ni se han molestado en leer la RAE. Orgánico es literalmente un todo cuyas partes tienen sentido.&#xA;&#xA;Este disco ha salido el mismo día que el de Drexler y yo llevo casi 1 semana repartida entre ambos. Incapaz de elegir bucle, trance, danza. Echando a suertes la música que suena. Pensando en esos lugares comunes de los músicos aburridos de hacer promos absurdas donde la música como tal da exactamente igual a quienes preguntan.&#xA;&#xA;Un disco como un álbum de fotos sonoras. He oído eso en 3 idiomas a demasiados músicos cuyos discos luego no eran nada de eso.&#xA;&#xA;Drexler mete de pronto un homenaje a Morente en medio de tambores uruguayos, de ritmos afrolatinos. Y claro que cuadra. Porque los álbumes buenos son los que abrazan lo imprevisible de la vida. Lo ambivalente. Nosotros nos enamoramos de música nueva mientras el mundo se desmorona de odio, drones y misiles. Porque el disco de Drexler es él reflexionando sobre el sentido del arte, de la música, en estos tiempos bélicos y tecnológicos donde siguen muchos señores intentando fingir que las cabezas no son partes del cuerpo.&#xA;&#xA;Sentir es pensar. Pensar es sentir. Escuchar a Blake cantando sobre perder el control y abandonarse al movimiento en un vals repetitivo que te hace girar en espiral desde el ombligo, es sanador. Sonríes. Te muerdes el labio. Querer saber. Intentarlo. No esconder nada. El disco solo podía llamarse Trying times y está unido al de Drexler. En mi cabeza tiene sentido que hayan salido el mismo día porque por distintos caminos, desde distintos sitios, han llegado a la misma conclusión. Vivir es ir perdiendo. Pero también es la posibilidad de encontrar. Vivir es no controlar absolutamente nada, es navegar ese descontrol buscando la felicidad mientras la felicidad sea posible. Y todavía lo es.&#xA;&#xA;Y el disco de James Blake es estremecedoramente bonito. Lo he escuchado en bucle mientras el invierno moría y la primavera y la luz ganaban terreno sin dejar ni una vez de tener la misma reacción física que cuando te meten en el cráneo, por primera vez, ese aparato metálico de masaje que venden en los bazares. Cada vez ese estremecimiento con su voz, con la música. Con cada verso que canta desde la desnudez que solo te da la coherencia sin poses ni discursos ni teatrillos. Hacer como sientes. Vivir sin mentirte a ti mismo. No hay más secreto. No hay plan. Ese es el único plan que necesitamos todos. Seguir intentando hacerlo lo más bonito que sepamos. Sin cinismo ni corazas. Toma todo esto. Cuídalo como yo lo cuido. Y si tú no lo cuidas se esfumará. &#xA;&#xA;El dísco de Drexler es la filosofía y la historia de mover el culo. Conectar con tu cuerpo, con otros cuerpos. Oler en el aire el amor, la magia, el riesgo. Salir a buscarlo haciendo círculos desde el centro de la cadera. El chakra raíz.&#xA;&#xA;El disco de Drexler soy yo esperando para gritar en silencio &#34;y entraste en mi vida como Pancho Villa en Zacatecas&#34;. Todas las veces que suena. Con la misma sonrisa gigante de quien sabe perfectamente que algunas primaveras alguien viene y lo pone todo del revés y te vuelve reluciente.&#xA;&#xA;El disco de Drexler es ritmo y vibración y como siempre encaja exactamente con mis procesos mentales sobre el amor, el futuro y la vida en general. Ante la duda baila. Y baila sin dudas. Con toda el alma. Bailar aunque te duela la espalda entera. &#xA;&#xA;Bailar cada ritmo prohibido por los mismos motivos de siempre. Los señores que meten la cabeza en su culo y creen que eso es ser listos. Esa autoreferencia estúpida y egocéntrica que es siempre el fin del fin. Bailar es la revolución que nos salva. Ni bailando sola se baila sola. Bailar es escuchar todos los instrumentos juntos y separados. A la vez. Conectar todo eso con tu cuerpo. Pensar y sentir. Aprender y recordar lo que sabes. Abandonarte teniendo el control de cada músculo que hace lo que necesita hacer para que te sientas libre. &#xA;&#xA;El disco de Drexler es Young Miko confesando por fin y yo fantaseando con que ella y Billie Eilish estén enamoradas. &#xA;&#xA;Te llevo tatuada es una absoluta preciosidad delicada de dudas y pausas y tratar de frenar lo irrefrenable. Querer a alguien es fácil. Lo difícil es aceptar que querer a alguien no se parece en nada a lo que los gurús, los terapeutas o las pelis de Disney dicen. Está fuera, invadiendo el mundo, evidente, resplandeciente. Y está dentro, en un lugar profundísimo . Y tu voz, tu voz, tu voz en el oído. Con un poco de suerte a ver si no la olvido. Yo nunca quiero olvidar lo que me importa. Aunque sea aparentemente nada. Un instante de conexión inesperada. Una llama que se enciende cuando parecía que no había oxígeno. &#xA;&#xA;Benditos los que tienden puentes tan maravillosos que el único riesgo en no atreverse a cruzarlos. La única cobardía es no atreverse a correr al otro lado, donde los vasos siempre están llenos. Hasta arriba. &#xA;&#xA;Hay discos que sabes desde la primera vez que se van a quedar en tu vida para siempre. Y a veces salen los dos el mismo día para recordarte que todavía puede haber un exceso de lo sublime. Que aún hay belleza suficiente como para hacer el mundo un lugar soportable. ]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Tags: <a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:m%C3%BAsica" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">música</span></a> <a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:JamesBlake" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">JamesBlake</span></a> <a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:Drexler" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">Drexler</span></a></p>

<p>No he salido todavía del trance de James Blake. Una vez más, y como siempre con sus discos, a pesar de lo que algunos sostienen, le das al play desde el principio cada vez. Hasta el final cada vez. Por el camino la vida te interrumpe con sus cosas y te molesta cada vez.</p>



<p>Hay lamentos, llamadas a la oración, beats oscuros, coros de iglesia gótica, patrones como tejidos. Nada es, mira por dónde, “orgánico” si entendemos por orgánico esa estupidez de definición corta de miras y vacía de espíritu de algunos que ni se han molestado en leer la RAE. Orgánico es literalmente un todo cuyas partes tienen sentido.</p>

<p>Este disco ha salido el mismo día que el de Drexler y yo llevo casi 1 semana repartida entre ambos. Incapaz de elegir bucle, trance, danza. Echando a suertes la música que suena. Pensando en esos lugares comunes de los músicos aburridos de hacer promos absurdas donde la música como tal da exactamente igual a quienes preguntan.</p>

<p>Un disco como un álbum de fotos sonoras. He oído eso en 3 idiomas a demasiados músicos cuyos discos luego no eran nada de eso.</p>

<p>Drexler mete de pronto un homenaje a Morente en medio de tambores uruguayos, de ritmos afrolatinos. Y claro que cuadra. Porque los álbumes buenos son los que abrazan lo imprevisible de la vida. Lo ambivalente. Nosotros nos enamoramos de música nueva mientras el mundo se desmorona de odio, drones y misiles. Porque el disco de Drexler es él reflexionando sobre el sentido del arte, de la música, en estos tiempos bélicos y tecnológicos donde siguen muchos señores intentando fingir que las cabezas no son partes del cuerpo.</p>

<p>Sentir es pensar. Pensar es sentir. Escuchar a Blake cantando sobre perder el control y abandonarse al movimiento en un vals repetitivo que te hace girar en espiral desde el ombligo, es sanador. Sonríes. Te muerdes el labio. Querer saber. Intentarlo. No esconder nada. El disco solo podía llamarse Trying times y está unido al de Drexler. En mi cabeza tiene sentido que hayan salido el mismo día porque por distintos caminos, desde distintos sitios, han llegado a la misma conclusión. Vivir es ir perdiendo. Pero también es la posibilidad de encontrar. Vivir es no controlar absolutamente nada, es navegar ese descontrol buscando la felicidad mientras la felicidad sea posible. Y todavía lo es.</p>

<p>Y el disco de James Blake es estremecedoramente bonito. Lo he escuchado en bucle mientras el invierno moría y la primavera y la luz ganaban terreno sin dejar ni una vez de tener la misma reacción física que cuando te meten en el cráneo, por primera vez, ese aparato metálico de masaje que venden en los bazares. Cada vez ese estremecimiento con su voz, con la música. Con cada verso que canta desde la desnudez que solo te da la coherencia sin poses ni discursos ni teatrillos. Hacer como sientes. Vivir sin mentirte a ti mismo. No hay más secreto. No hay plan. Ese es el único plan que necesitamos todos. Seguir intentando hacerlo lo más bonito que sepamos. Sin cinismo ni corazas. Toma todo esto. Cuídalo como yo lo cuido. Y si tú no lo cuidas se esfumará.</p>

<p>El dísco de Drexler es la filosofía y la historia de mover el culo. Conectar con tu cuerpo, con otros cuerpos. Oler en el aire el amor, la magia, el riesgo. Salir a buscarlo haciendo círculos desde el centro de la cadera. El chakra raíz.</p>

<p>El disco de Drexler soy yo esperando para gritar en silencio “y entraste en mi vida como Pancho Villa en Zacatecas”. Todas las veces que suena. Con la misma sonrisa gigante de quien sabe perfectamente que algunas primaveras alguien viene y lo pone todo del revés y te vuelve reluciente.</p>

<p>El disco de Drexler es ritmo y vibración y como siempre encaja exactamente con mis procesos mentales sobre el amor, el futuro y la vida en general. Ante la duda baila. Y baila sin dudas. Con toda el alma. Bailar aunque te duela la espalda entera.</p>

<p>Bailar cada ritmo prohibido por los mismos motivos de siempre. Los señores que meten la cabeza en su culo y creen que eso es ser listos. Esa autoreferencia estúpida y egocéntrica que es siempre el fin del fin. Bailar es la revolución que nos salva. Ni bailando sola se baila sola. Bailar es escuchar todos los instrumentos juntos y separados. A la vez. Conectar todo eso con tu cuerpo. Pensar y sentir. Aprender y recordar lo que sabes. Abandonarte teniendo el control de cada músculo que hace lo que necesita hacer para que te sientas libre.</p>

<p>El disco de Drexler es Young Miko confesando por fin y yo fantaseando con que ella y Billie Eilish estén enamoradas.</p>

<p>Te llevo tatuada es una absoluta preciosidad delicada de dudas y pausas y tratar de frenar lo irrefrenable. Querer a alguien es fácil. Lo difícil es aceptar que querer a alguien no se parece en nada a lo que los gurús, los terapeutas o las pelis de Disney dicen. Está fuera, invadiendo el mundo, evidente, resplandeciente. Y está dentro, en un lugar profundísimo . Y tu voz, tu voz, tu voz en el oído. Con un poco de suerte a ver si no la olvido. Yo nunca quiero olvidar lo que me importa. Aunque sea aparentemente nada. Un instante de conexión inesperada. Una llama que se enciende cuando parecía que no había oxígeno.</p>

<p>Benditos los que tienden puentes tan maravillosos que el único riesgo en no atreverse a cruzarlos. La única cobardía es no atreverse a correr al otro lado, donde los vasos siempre están llenos. Hasta arriba.</p>

<p>Hay discos que sabes desde la primera vez que se van a quedar en tu vida para siempre. Y a veces salen los dos el mismo día para recordarte que todavía puede haber un exceso de lo sublime. Que aún hay belleza suficiente como para hacer el mundo un lugar soportable.</p>
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      <guid>https://beatrizefe.writeas.com/trying-times-y-taraca</guid>
      <pubDate>Wed, 18 Mar 2026 20:23:24 +0000</pubDate>
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      <title>En torno a &#34;Friends that break your heart&#34;</title>
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      <description>&lt;![CDATA[Tags: #música #JamesBlake &#xA;&#xA;Podría vivir eternamente en Famous Last Words. Es la canción con la que empieza el disco nuevo de Blake. Podría perfectamente y lo sé porque llevo ahí metida desde que la sacó como adelanto. Pero me mata la curiosidad. Esa curiosidad de saber si conseguirá el milagro: otra canción que me guste más.&#xA;&#xA;Life is not the same. Ya casi nunca escucho los discos por su orden. He dejado de confiar en que el orden tenga algún sentido o intención a favor de quien escucha. Pero cada vez confío más en Blake.&#xA;&#xA;Y Life is not the same tiene sentido. Tampoco es nueva. También la adelantó. También es preciosa. Decir que una canción es preciosa se parece mucho a no decir nada y sin embargo a veces es lo único justo. El luto no metafórico de asumir el mundo sin alguien importante. La muerte. El gran tabú.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;La obsesión que tengo con las melodías no ha hecho más que crecer desde que intenté digerir y tragar y darle sentido a demasiadas canciones sin melodía, ni estribillo ni nada realmente musical. Canciones sin música pero con conceptos de instrumentos, gestiones de dinámicas. Esas cosas. Canciones de gente que quiere ganar el Nobel de literatura.&#xA;&#xA;Coming back. Volver a un mundo donde lo importante de la música es la música. La melodía, la armonía. La forma en que el sonido vibra en el cuerpo de quien escucha. Bailar. &#xA;Bailar, si quieres ganar el Nobel, es sinónimo de lo básico, lo fácil, lo vacío.&#xA;&#xA;Bailar en el mundo real no tiene nada que ver con nada de todos esos prejuicios absurdos. Se pueden bailar ballets rusos o reguetones “jotdog” que diría Residente. Se puede bailar toda la música. No se puede bailar lo que no es música. Así de simple. Vienes de bailar moviendo el culo por el pasillo con el Coming back y aterrizas meciéndote bailando viva en tu propio funeral. Mientras estemos vivas vamos a seguir bailando cuando suene música.&#xA;&#xA;Frozen. Bailaremos congeladas esa melodía oscura con JID y SwaVay. La falta de prejuicios de Blake conecta muchísimo con mi forma de entender el arte y la cultura. De pronto hay alguien rapeando. ¿Se sigue llamando rapear a esto? Soy una señora mayor flipando con la música que hacen los jóvenes. Sin entender nada racionalmente pero, una vez más, dejando que mi cuerpo tome las decisiones.&#xA;&#xA;Cuando empieza I´m so blessed you´re mine tienes la sensación de que algún irritante teléfono móvil está sonando. Es la canción. Nadie responde a la llamada y de pronto el politono se convierte en eso obsesivo, electrónico, caótico. Qué bien que estés. Tampoco es nueva. También la adelantó. El irritante politono, la llamada que nadie contesta. Hablar solo. Gritarlo al mundo. No se puede gritar más bajito y más dulce que Blake. Con más potencia. Hay algo como de música clásica en lo que Blake está haciendo. No sé explicarlo mejor. Esa conexión entre aquellos bailes de la cueva de los que hablaba Drexler, las danzas barrocas, las danzas electrónicas. Cómo se pasa de la piel a la peluca empolvada al vinilo brillante y si no es todo lo mismo en el fondo.&#xA;&#xA;Foot forward es una canción paseo. Una canción que avanza en el tiempo y en el espacio. Una canción como de la velocidad de las cintas interminables de los pasillos de los aeropuertos gigantescos.&#xA;&#xA;Y entonces llega Show me. Toda la voz grave de Blake latiéndote en el corazón. Enséñame eso que te guardaste cuando me querías. Esa forma de hablar del amor en general. De cómo confundimos querer a alguien con diluirnos en alguien o porque alguien. Cómo dejamos que otras personas se diluyan en nosotros. No permitirlo. Ojalá me hubieses enseñado todo lo que tú eres. Lo contrario de la seducción. Lo real. No guardarte nada. No dejar que el otro se guarde nada. Y cuando las cosas que acaban, acaben, saber que lo hiciste lo mejor que supiste. Que fue auténtico. Que será siempre importante. Aprender para la próxima. Show me es una canción de amor de alguien que asume que quiso mal, que no supo explicar a otra persona que buscaba lo contrario a la seducción.&#xA;&#xA;Say what you will también la había avanzado. También va un poco de la autenticidad. De ser quien una es contra viento y marea. De ocupar tu sitio, de esas veces en que ocupar tu sitio es decir “Mira estoy bien”. &#xA;En un mundo donde la gente termina buscando atención regodeándose en lo triste, necesitamos gente que nos recuerde que a veces, simplemente, estamos bien. Pocas. Precisamente por eso tendríamos que disfrutarlas, compartirlas, atesorarlas, cuidarlas, potenciarlas, recordarlas siempre. Multiplicarlas como panes y peces. &#xA;&#xA;Oir Lost Angels night solo unas pocas horas después de escucharle a él hablar de ansiedad y la necesidad de protegerte y desconectarte me ha parecido casi mágico. Hay algo con la conexión y el arte. Es lo único que importa. Y cuando él mira a la cámara y cuenta lo íntimo y lo cuenta para ayudar a otra gente, sin más pretensión que esa, el día que estratégicamente menos conviene según los que creen que el “engagement” es un número, luego escuchas una canción y todo encaja a la primera y para siempre. Y algo te conecta a esa canción. A la sensación de perder tu sitio hasta que te das cuenta de que hay sitios que cedes. Hay espacios que eliges no compartir con según quién, según cómo. Y eso es cuidarte. &#xA;&#xA;“La canción que da título al disco” que dirían los cursis, es el anti amor romántico. Y vuelve a sonarte por todo el cuerpo porque es la verdad desnuda. Lo contrario de esconder nada. Mira. Aquí estoy. Nada de esto es justo pero así funciona. Y aunque dicen que Blake es un triste yo creo que no, creo que esta canción, al final, tiene la luz. Y si pudiésemos cambiar cómo funciona este tinglado? Intentarlo al menos? Esa polifonía epifánica. O viceversa. &#xA;&#xA;Y después justo del rayito de luz, al final del disco, esa declaración de amor absoluta. Cuidar de alguien. Terminar el disco sintiendo que lo has entendido todo como se tiene que entender el arte. A su lado de la línea había un mensaje claro que el medio, el contexto, el código, cada código, han transformado en cualquier otra cosa que ha llegado a mi cuerpo perfectamente entero y coherente. Un mensaje distinto. Mi propio mensaje. Es imposible hacer esa traducción sin nada importante en el lado del emisor.&#xA;&#xA;Volver a poner el disco entero. Porque hay amigos que te rompen el corazón y hay discos que te arropan el corazón justo cuando lo peor del otoño está a punto de intentar invadirlo todo. ]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Tags: <a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:m%C3%BAsica" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">música</span></a> <a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:JamesBlake" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">JamesBlake</span></a></p>

<p>Podría vivir eternamente en <strong>Famous Last Words</strong>. Es la canción con la que empieza el disco nuevo de Blake. Podría perfectamente y lo sé porque llevo ahí metida desde que la sacó como adelanto. Pero me mata la curiosidad. Esa curiosidad de saber si conseguirá el milagro: otra canción que me guste más.</p>

<p><strong>Life is not the same</strong>. Ya casi nunca escucho los discos por su orden. He dejado de confiar en que el orden tenga algún sentido o intención a favor de quien escucha. Pero cada vez confío más en Blake.</p>

<p>Y Life is not the same tiene sentido. Tampoco es nueva. También la adelantó. También es preciosa. <em>Decir que una canción es preciosa se parece mucho a no decir nada y sin embargo a veces es lo único justo.</em> El luto no metafórico de asumir el mundo sin alguien importante. La muerte. El gran tabú.</p>



<p>La obsesión que tengo con las melodías no ha hecho más que crecer desde que intenté digerir y tragar y darle sentido a <em>demasiadas canciones sin melodía, ni estribillo ni nada realmente musical. Canciones sin música pero con conceptos de instrumentos, gestiones de dinámicas. Esas cosas.</em> Canciones de gente que quiere ganar el Nobel de literatura.</p>

<p><strong>Coming back</strong>. Volver a un mundo donde lo importante de la música es la música. La melodía, la armonía. La forma en que el sonido vibra en el cuerpo de quien escucha. Bailar.
Bailar, si quieres ganar el Nobel, es sinónimo de lo básico, lo fácil, lo vacío.</p>

<p>Bailar en el mundo real no tiene nada que ver con nada de todos esos prejuicios absurdos. Se pueden bailar ballets rusos o reguetones “jotdog” que diría Residente. Se puede bailar toda la música. No se puede bailar lo que no es música. Así de simple. Vienes de bailar moviendo el culo por el pasillo con el <strong>Coming back</strong> y aterrizas meciéndote bailando viva en tu propio <strong>funeral</strong>. Mientras estemos vivas vamos a seguir bailando cuando suene música.</p>

<p><strong>Frozen.</strong> Bailaremos congeladas esa melodía oscura con JID y SwaVay. La falta de prejuicios de Blake conecta muchísimo con mi forma de entender el arte y la cultura. De pronto hay alguien rapeando. ¿Se sigue llamando rapear a esto? Soy una señora mayor flipando con la música que hacen los jóvenes. Sin entender nada racionalmente pero, una vez más, dejando que mi cuerpo tome las decisiones.</p>

<p>Cuando empieza <strong>I´m so blessed you´re mine</strong> tienes la sensación de que algún irritante teléfono móvil está sonando. Es la canción. Nadie responde a la llamada y de pronto el politono se convierte en eso obsesivo, electrónico, caótico. Qué bien que estés. Tampoco es nueva. También la adelantó. El irritante politono, la llamada que nadie contesta. Hablar solo. Gritarlo al mundo. No se puede gritar más bajito y más dulce que Blake. Con más potencia. Hay algo como de música clásica en lo que Blake está haciendo. No sé explicarlo mejor. Esa conexión entre aquellos bailes de la cueva de los que hablaba Drexler, las danzas barrocas, las danzas electrónicas. Cómo se pasa de la piel a la peluca empolvada al vinilo brillante y si no es todo lo mismo en el fondo.</p>

<p><strong>Foot forward</strong> es una canción paseo. Una canción que avanza en el tiempo y en el espacio. Una canción como de la velocidad de las cintas interminables de los pasillos de los aeropuertos gigantescos.</p>

<p>Y entonces llega <strong>Show me</strong>. Toda la voz grave de Blake latiéndote en el corazón. Enséñame eso que te guardaste cuando me querías. Esa forma de hablar del amor en general. De cómo confundimos querer a alguien con diluirnos en alguien o porque alguien. Cómo dejamos que otras personas se diluyan en nosotros. No permitirlo. Ojalá me hubieses enseñado todo lo que tú eres. Lo contrario de la seducción. Lo real. No guardarte nada. No dejar que el otro se guarde nada. Y cuando las cosas que acaban, acaben, saber que lo hiciste lo mejor que supiste. Que fue auténtico. Que será siempre importante. Aprender para la próxima. Show me es una canción de amor de alguien que asume que quiso mal, que no supo explicar a otra persona que buscaba lo contrario a la seducción.</p>

<p>Say what you will también la había avanzado. También va un poco de la autenticidad. De ser quien una es contra viento y marea. De ocupar tu sitio, de esas veces en que ocupar tu sitio es decir “Mira estoy bien”.
En un mundo donde la gente termina buscando atención regodeándose en lo triste, <strong>necesitamos gente que nos recuerde que a veces, simplemente, estamos bien</strong>. Pocas. Precisamente por eso tendríamos que disfrutarlas, compartirlas, atesorarlas, cuidarlas, potenciarlas, recordarlas siempre. Multiplicarlas como panes y peces.</p>

<p>Oir <strong>Lost Angels night</strong> solo unas pocas horas después de escucharle a él hablar de ansiedad y la necesidad de protegerte y desconectarte me ha parecido casi mágico. Hay algo con la conexión y el arte. Es lo único que importa. Y cuando él mira a la cámara y cuenta lo íntimo y lo cuenta para ayudar a otra gente, sin más pretensión que esa, el día que estratégicamente menos conviene según los que creen que el “engagement” es un número, luego escuchas una canción y todo encaja a la primera y para siempre. Y algo te conecta a esa canción. A la sensación de perder tu sitio hasta que te das cuenta de que hay sitios que cedes. Hay espacios que eliges no compartir con según quién, según cómo. Y eso es cuidarte.</p>

<p>“La canción que da título al disco” que dirían los cursis, es <em>el anti amor romántico</em>. Y vuelve a sonarte por todo el cuerpo porque es la verdad desnuda. Lo contrario de esconder nada. Mira. Aquí estoy. Nada de esto es justo pero así funciona. Y aunque dicen que Blake es un triste yo creo que no, creo que esta canción, al final, tiene la luz. Y si pudiésemos cambiar cómo funciona este tinglado? Intentarlo al menos? Esa polifonía epifánica. O viceversa.</p>

<p>Y después justo del rayito de luz, al final del disco, esa declaración de amor absoluta. Cuidar de alguien. <strong>Terminar el disco sintiendo que lo has entendido todo como se tiene que entender el arte</strong>. A su lado de la línea había un mensaje claro que el medio, el contexto, el código, cada código, han transformado en cualquier otra cosa que ha llegado a mi cuerpo perfectamente entero y coherente. Un mensaje distinto. Mi propio mensaje. Es imposible hacer esa traducción sin nada importante en el lado del emisor.</p>

<p>Volver a poner el disco entero. Porque hay amigos que te rompen el corazón y hay discos que te arropan el corazón justo cuando lo peor del otoño está a punto de intentar invadirlo todo.</p>
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      <pubDate>Fri, 08 Oct 2021 13:12:19 +0000</pubDate>
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