Cajón Desastre

Delaossa

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Estrella es mi canción favorita del disco y no me he dado cuenta de que no ha sonado hasta que he leído un comentario en IG.

No es pose. Es q me daba igual. Es que me he pasado medio concierto sufriendo por alguien a quien no conozco pero sí.

Es solo un concierto. Da igual aunque nos importe tanto a los 17.000. Da igual aunque sea inolvidable por todas las razones equivocadas y también por todas las correctas.

Al empezar yo pensaba en lo bien que sonaba todo. Luego el salto. He dicho automáticamente “Dani, por dios, dinos que estás bien. Una prueba de vida” no sé por qué. Ver no he visto nada. El cerebro procesa cosas inconscientemente. El chico a mi lado izquierdo “tranquila está todo controlado”. Yo no estaba tranquila ni me parecía que nada estuviese controlado.

El mensaje sobre “una incidencia” no me ha parecido muy acertado por ningún lado que lo pienso. Es una gestión muy “masculina” de la situación. Una que no entiendo ni quiero entender. Aspiro a un mundo donde alguien sale y dice “Dani se ha hecho daño. Quiere seguir. Lo va a intentar pero no sabemos”

La gente, de todas formas, ha aprendido a aceptar “pulpo” e “incidencia” como animal de compañía y a esperar como si todo fuese normal.

15 min después Dani sale haciendo como si nada. Zeta me pregunta a mi si estoy bien. Varias veces. Lo seguirá haciendo a lo largo del concierto como si fuese yo la que se ha dado la hostia. Lo q no deja de hacerme gracia. No. No estoy bien. Cuando él grita con dolor “no busqué ser un líder” tengo ganas de chillar. Otra vez lo de siempre. Qué es ser un líder y por qué volvemos a dar por sentadas las lógicas de los señores sobre el liderazgo como algo solitario donde el abandono no existe. El abandono es simplemente necesario. Para los líderes también.

Empieza vulnerable. Le digo a Zeta otra vez lo de la fragilidad. Igual hoy se entiende bien la diferencia. Todos estamos a un milissegundo de rompernos.

Acaba la canción. Saluda y se disculpa por la interrupción. Yo grito a la nada “pero estás bien?”. Dice que se le ha salido el hombro. O sea que no.

Si tu supieras... Pero cómo te lo contamos. Incidencias e interrupciones. Santísimo cristo bendito que decía mi abuelo. Pepe y Vizio son majisimos.

Todos hacemos como si nada. A todos nos sale regular.

Dani sirve vino. En la barra del bar termina y viene la segunda pausa. Otra vez el mensaje sobre la incidencia. 20 min después vuelve con el brazo en cabestrillo. Empieza Bling Bling. Una de mis favoritas. La chaqueta por encima. Quiero creer que le han dado algo para el dolor. Anda que estás tú pa trios ahora mismo, pienso en voz alta.

El concierto no va a ser una mierda ni va a ser histórico ni falta que hace que nada sea histórico. Va a ser el mejor concierto q podías hacer. Y eso es lo único que importa.

Ojos verdes. Todos estamos sobrecompensando en el Movistar Arena. Me parece bonito. No sé si funciona, pero es lo único que podemos hacer.

Seguimos porque él sigue. Y con eso vale. Todo el mundo en la producción está muy nervioso. Pesadillas que no empiezan bien. Que terminan mejor. Rounders. A veces parece que la rabia ayuda. Tengo la edad suficiente como para saber que es un espejismo. Que no te ahorra ni un poco de dolor. Mal agüero.

Algo tiene que pasar. Lo que pasa es que se suben los Space Hammu en bloque. Y Dani empieza a respirar más lento por fin.

Viene entonces Fernando Costa. Estuve mucho tiempo enganchada a Fumando serio. Sigue gustandome muchísimo.

A veces te pasas meses contando cuánto falta para algo y luego ese día nada sale según el plan. La vida es eso. Que dé igual el plan mientras esté lo demás.

Se abre de golpe la puerta del coche. Yo me giro para decir “por favor, alguien puede ir y abrazarle”?

Nosotros no podemos abrazarle así que gritamos su nombre. Pero Jorge si puede. Y le abraza después de cantar Demonios. Bendito seas, Jorge. Desde aquí te lo digo. No sé si Dani podría haber cantado así Pájaros de barro sin ese abrazo.

Y para mi ha sido lo mejor del concierto. El día en que alguien que no es un cantante de la hostia, busca dentro de sus tripas algo y lo encuentra. Y sale. Y tú estás ahí abajo, invisible entre la masa, mirando muy fijo cómo eso ocurre. Inesperado. Ese “que me lleva a tu casa” se clava en alguna parte.

Habría pagado el doble de la entrada por solo ese momento. El triple porque nadie saliese herido en el proceso. Yo y mis ideas peregrinas del arte. Ya tu sabe.

Veneno.

Limón y sal es una salvajada de canción en todas sus versiones. Esta noche quizá un poco más que nunca.

Su gente abrazada en Nueva season. En este momento él ya sabe que lo ha conseguido. Que lo peor ha pasado.

El patio. Mariposas rojas volando desde el cielo, papel de seda doblado en nuestros bolsillos. Still luvin. El mega éxito mundial del disco. Sale Quevedo. Da igual. Que Quevedo me perdone.

Otro amanecer. Sigo diciendo que necesito una versión de esta canción sin Calamardo. Y no pienso disculparme por esto jamás.

Necesito otro amanecer sin calamardo del mismo modo en que necesito un concierto de esta gira en el que nadie resulte herido. Ya veremos cómo y cuándo.

Llevo 2 días viviendo en el disco nuevo de DELAOSSA.

Nunca hasta ahora su música me había agarrado así. Hay pocas cosas que me agarran así.

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