Cajón Desastre

taracá

Han entrado al escenario como Pancho Villa en Zacatecas. Literal. O sea figurado pero no. Han entrado así y yo ya era feliz.

Todavía no sabía lo que el vibráfono de Eva Catalá iba a hacerme. Pero quedaba poco para averiguarlo. Polvo de estrellas me ha hecho llorar de pura belleza. Ha sido un Silvia Pérez Cruz de manual que no habría existido sin la magia de las manos y la sensibilidad de Eva.

La canción siempre ha sido preciosa y profunda. Pero esta noche ha pasado eso alquímico del arte. Eso que ha pasado luego muchas veces en la noche. Me he conectado digamos que cuánticamente con miles de personas que no conozco (he vuelto a ver Fringe, no lo sé explicar mejor).

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