Epílogo otoñal a los #librosparaverano 2026

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Técnicamente, al otoño le queda mucho, así que, aunque sea ya mitad de octubre, sigue siendo un epílogo otoñal a los #librosparaverano. Este 2026 es el año que menos libros leí. Por 3 motivos lindísimos de 4 y casi 2 años, pero también porque anduve leyendo #cositas para mis Furias y mis Filomelas, para Por Qué Shonda.

Aún así conseguí terminar 17 libros de la lista con un total de 5.300 páginas (eso son unas 60 al día de media, o sea muchas y a la vez muy pocas)

Aquí mis conclusiones más allá de los números, que dan igual, pero me hacen gracia y Airtable los calcula sin hacer nada.

Al grano. Me he inventado estas categorías:

1- Las decepciones y los sin más. Empecemos por lo difícil. A veces una espera demasiado, o es muy especialita o la autora se queda a medio camino, se ve superada por las circunstancias o por sí misma. A veces una llega tarde a los libros.

2- Mis favoritos por estricto orden de lectura (porque no puedo hacer rankings de según qué)

_3- Los especiales y los raros. Es un poco extraño mezclar ambas categorías, pero creo que estos libros quedan bien así. Juntos. _ * Altasangre – Claudia Amador. Amador, ya lo dije en twitter, es una de las herederas de Rita Indiana. En aquel momento no me molesté en comprobarlo pero lo he hecho y Claudia cita expresamente a Indiana como referente. Me alegra que lo haga. Es obvia la influencia de la voz de Indiana si las has leído a ambas. Es obvia y, a la vez, le da más valor a lo que Claudia hace porque elige sus propios caminos, colores y sonidos. Porque sigue siendo personalísima. Me alegra que mencione a Indiana, también por lo que tiene de política, de genealogía. Por ser lo contrario de Okorafor. Me perturba, en cambio, que la crítica experta y masculina no haga ese link. Miwok trajo esta novela tan especial y tan rara a la lista. Yo me tiré de cabeza a esta mal (o bien) llamada novela gótica tropical. Creo que cualquier idiota pillaría que es una alegoría. Que el carnaval, la sangre y los demonios están ahí representando otros conceptos. Creía también que cualquiera, sin prestar demasiada atención, entendería que es una alegoría sobre el clasismo y la violencia en que se sostienen los privilegios. Pero una siempre olvida a los señores y sus formas sorprendentes de leer desde el ombligo para el ombligo porque el ombligo. O sea de no leer. No es un libro fácil, como no son fáciles las novelas de Indiana. Es exigente pero no como una pose. Es exigente porque no soy colombiana. Porque desconozco el lenguaje y el contexto. Porque con cada frase me descubre universos lingüísticos y culturales de los que no sabía nada y lo hace relacionándolos con cosas, digamos, más universales, haciendo que la exigencia sea placentera. Es un libro que le da sentido a mi forma de entender la lectura: disfrutar saliendo de tu eje, entrando en otras órbitas y dejándote influir para siempre. Recordaré Altasangre mientras tenga memoria y eso es mucho decir. * Seismil – Laura C. Vela. De la lista de Carlos. Me ratifica en que Sabina Urraca es una excelente editora. Este librito de Laura me parece importantísimo en su aparente pequeñez. Es un proceso para pasar de víctima a superviviente. Y esos procesos solo son posibles tomando partido en todo, todo el rato. Pensando el mundo y los hilos que lo cosen y lo descosen. Sus reflexiones sobre la misoginia y cómo envenena todo parecen obvias pero no lo son. Sus reflexiones sobre la pérdida de ternura a medida que crecemos y cómo eso envenena todo son muy poco obvias y muy necesarias. Laura es certera y generosa. Sabina Urraca también. Y eso siempre da como resultado libros especiales de esos que se quedan para siempre contigo. * La voz sombra – Ryoko Sekiguchi. Este libro es especial como cosa, es especial por su contenido. Por la forma de contar el duelo. Se ha convertido en más especial todavía porque al día siguiente de terminarlo, yendo de copiloto en un coche, alguien mencionó algo sobre lo que Ryoko escribe. Y ya me conocéis. Lo de las casualidades bonitas, la magia de leer un libro en el momento justo para poder entenderte con otra persona. Conectar de verdad. Le he dado el librito a esa persona, obviamente. Aunque nunca lo lea. Pero espero que lo haga. Le acariciará cicatrices invisibles. * Blu Palinuro – Isabel Parreño. Italia fragmentada. Verano. Azules. Bullicio. Olores y sabores. Referencias de autores que conocía, de otros que aprendí entre sus páginas. Estos libritos siempre se quedan enganchados a los veranos concretos en que los leí. Dejan un poso en mí como de “golden hour” junto al mar. O sea, son símbolos del verano como estado de ánimo. De las vacaciones absolutas. De ser feliz con lo sencillo. Ser consciente de que vivimos en un mundo donde esa sencillez es un privilegio. Disfrutar de la suerte. * El valle del silicio  -  Carla Nyman. Es una novela oscura y asfixiante. Rara como un perro verde. Pesada. Es también una novela sarcástica. Inmisericorde. Que una necesita terminar para poder respirar fuera de ella. Que una termina pensando que es menos fábula de lo que quisiera. Que tampoco es distópica, ni irreal. Desgraciadamente. Es asquerosamente plausible en su rareza bizarra (en todas las acepciones de esta palabra, porque sí, bizarro como sinónimo de raro extravagante o poco común ya está recogido por la RAE)

4- Los bonitinhos (hay palabras del portugués que se autodefinen mejor que cualquier definición. Bonitinha es una de esas. Y una de mis favoritas) * Las ovejas detectives – Leonie Swann. Lo puso Jael en la lista. Me ha parecido brillante elegir la mente bovina como recurso para pensar distinto sobre el mundo. Para eso que los modernos vendehumos llaman “out of the box”. Piensa como un cordero y a ver qué pasa. Piensa como un cordero y enfréntate a todas las veces en que te intentan aborregar para que no entiendas nada. Y resístete como esas ovejas de la novela. Comprométete con la misma determinación que ellas. La de usar todos los recursos a tu alcance para no permitir que te den gato por liebre. Ahora solo me falta ver la peli. Ojalá me guste la mitad que la novela. * La segunda venida de Hilda Bustamante – Salomé Esper. Las chicas de Vino a por letras me lo aconsejaron. Es un libro tierno. Es difícil escribir libros tiernos sobre duelos. Libros que te abracen y te hagan entender que hay tantos duelos como personas que conocieron a quien muere. Que hay que dejar a cada quién hacerlo a su manera. Y tratar de ayudar cuando se pueda. Sigo obsesionada con lo mal que hacemos y acompañamos los duelos. Y creo que tanta literatura sobre los duelos (no sobre las pérdidas) es consecuencia de lo poco que, como sociedad, pensamos en el tema.

5- Los fáciles. Hay libros que no te cambian la vida pero te la hacen más llevadera. Y son importantes. Y tienen mala prensa porque habitualmente ni son bestsellers ni se consideran elevados. Están en una tierra de nadie que me empeño en reivindicar. * La tienda de los deseos – Hiyoko Kurisu Lu sugirió este libro fácil. Tierno. Que no ganará ningún premio literario. Mi idea sobre la literatura se basa también en este otro pilar. Hay que poder leer libros que te abracen y solo eso. Que te pongan una sonrisa dulce mientras lees. Y solo eso. Que no salgan en ningún suplemento cultural. Aunque luego a veces terminen saliendo porque cierta sencillez sin ínfulas es muy complicada. Es una pena que su autora no sea ni un poco feminista. No se puede tener todo en la vida. Digamos. Y a estas alturas me incomodan ciertos personajes femeninos con ciertas motivaciones estúpidas. * Las vidas secretas de las mujeres de los asesinos  – Elizabeth Arnott. Me he hecho amiga de unas mujeres que no existen más que en las páginas de una novela muy bien escrita. Sus maridos asesinaron a otras mujeres y ellas aprendieron de la experiencia terrible en un mundo donde las mujeres somos las únicas responsables de elegir a un “mal marido” y además las locas exageradas que desconfiamos a lo tonto porque “Not all men”. Todo a la vez. Como si tuviera sentido. Y sin embargo, las mujeres cogemos esa basura y le damos un sentido político. A veces escribiendo una novela negra, feminista, entretenidísima y muy gustosa de leer. Muy bien escrita. Que no sé si lo he dicho. O bueno, sí lo sé, pero quería repetirlo. * El círculo de mujeres de la doctora Tan – Lisa See. La Canadiense recomendó este libro de mujeres sobreviviendo en la China Imperial. Buscando las rendijas unas para las otras. Personajes creíbles porque la épica en la novela es como resulta ser la épica en la vida: una sucesión de elecciones pequeñas. Porque las heroicidades no esconden los errores, la envidia, la competencia absurda. Porque ninguna de las mujeres de este libro es perfecta, pero todas evolucionan, van y vienen por la novela como si hubiesen existido. Porque es fácil entrar en este mundo e imposible salir de él hasta la última frase. * Las cabras – Pilar Asuero. Lo trajo a la lista Miwok. Es muy difícil encontrar libros escritos por mujeres de esta edad con una apuesta tan política por poner en su sitio el amor romántico. Y su sitio es, efectivamente, la basura en lugar del centro de nuestras vidas. El amor romántico es la nada peligrosa. Es algo que no existe pero nos destruye. Todas las demás formas de amor nos construyen. Pilar Asuero, en esta novela corta de una mujer migrante encontrando su lugar, ha hecho un tratado facilísimo de leer y entender sobre cómo el amor, cuando es amor, nos construye, y cuando es un timo no destruye. Qué gusto da leer a chavalas tan listas. De verdad. * La novia grulla – CJ. Hauser. Lo trajo a la lista Cris diciendo que quiere regalárselo a todas sus amigas. Creo que entiendo por qué dice eso. Y es una razón similar a la que me ha llevado a meter este libro detrás de Las cabras. Hauser es una persona muy distinta a mí, con puntos de vista que me pondrían nerviosa si no fuese porque ella elige la sinceridad más desnuda y más inocente. La autocrítica bastante más mesurada de lo que parece si no te fijas. Hauser se quiere hasta cuando no se soporta y leer eso es importante para todas. Hauser está intoxicada de amor romántico. Como casi todas. Pero se quiere. Así que se pasa la vida desintoxicándose. Como muchas. Aproximándose, con pasitos inseguros, a la persona que quiere ser. Y eso no tiene por qué coincidir con la persona que yo quiero ser. De hecho no coincide. Pero he descubierto a lo largo de mi vida que siempre conecto con las mujeres sinceras, las que eligen no posar, no darse importancia, no envolverse en una falsa modestia, no disfrazarse de una seguridad que ni sienten ni consiguen transmitir a pesar del disfraz. Y conecto con Hauser aunque sea muy distinta a mi. No es la polarización, ni la diferencia lo que nos separa. No es verdad lo de las cámaras de eco. No siempre. Lo que nadie dice es que te alejas a conciencia de los que te mienten y te manipulan, de los que intentan dañarte o se pasan por el arco del triunfo tu dolor si les beneficia pero encima fingen ser bellísimas personas. Hauser es lo contrario a eso, como todas las personas que me gustan de verdad. Y encima escribe muy bien, es ingeniosa, tierna, divertida, dulce, bruta, loca, incoherente. O sea, una vez más, es una persona real que no necesita teatrillo. Y eso, hoy por hoy, es excepcional

Hasta aquí los #librosparaverano 2026. Volveré a jugar a esto en 2027. Espero que me sigáis el rollo. Gracias a todas las personas que habéis participado un año más en mi locura favorita. Me hacéis feliz. De verdad. Y creo que leyendo este epílogo se nota…