<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/">
  <channel>
    <title>Cuerpo &amp;mdash; Cajón Desastre</title>
    <link>https://beatrizefe.writeas.com/tag:Cuerpo</link>
    <description>Porque hay cosas que siguen sin caberme en un hilo de tuister</description>
    <pubDate>Mon, 11 May 2026 08:07:45 +0000</pubDate>
    <image>
      <url>https://i.snap.as/l7IeYKwj.jpg</url>
      <title>Cuerpo &amp;mdash; Cajón Desastre</title>
      <link>https://beatrizefe.writeas.com/tag:Cuerpo</link>
    </image>
    <item>
      <title>Empoderadas</title>
      <link>https://beatrizefe.writeas.com/empoderadas?pk_campaign=rss-feed</link>
      <description>&lt;![CDATA[Tags: #feminismo #cuerpo&#xA;&#xA;Me encanta llevar escotes pronunciadísimos y pintarme los ojos con mucho brilli. También los labios rojo Marilyn y las uñas lacadas en colores fuertes. Me encanta bailar como si mi cuerpo vibrase desde dentro todo el rato. &#xA;Hago todas esas cosas libremente cuando me apetece. Todo lo libremente que es posible en este mundo. Pero soy consciente de que si hubiese nacido con otros genitales, en otro momento o lugar mi enfoque sería muy distinto. Probablemente como hombre me habría negado la posibilidad de probar a embadurnarme de purpurina porque los hombres con purpurina están mal vistos.&#xA;Probablemente miraría los escotes como algo que las mujeres llevan para ponerme cachondo y probablemente pensaría que una mujer que usa determinadas ropas o baila de determinada forma es &#34;fácil&#34; y va &#34;pidiendo guerra&#34;.&#xA;Alerta spoiler: hemos nacido y crecido en un contexto, nos hemos socializado en un contexto y ese contexto determina muchas cosas. Prácticamente todas las cosas.&#xA;Alerta spoiler vol 2: podemos cambiar todas esas cosas si queremos. Repito. Si queremos.&#xA;&#xA;Hubo una época, hace décadas, en que me ponía escotes para gustar a los hombres. Fin. No me había parado a pensar si me gustaba a mi o no. Era algo que me habían dicho que a ellos les gustaba. Ser sexy era insinuar sin enseñar del todo, desabrochar el botón justo de la blusa, enseñar lo suficiente pero no demasiado. En eso me educaron y esa regla seguí hasta que me paré a pensar. &#xA;¿Qué me hizo pensar en todo esto? El feminismo. Una vez más.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;¿Qué descubrí cuando entendí algunas cosas y me paré a pensar? Que casi siempre prefiero desabrochar &#34;un botón más de la cuenta&#34;, que mis tetas solo me resultan sexuales en un contexto sexual y que estéticamente me gusta mucho alargar mi cuello corto hasta el infinito. Aun cuando eso haga que muchos me malinterpreten y que muchos otros vengan a explicarme que con mis tetas no me conviene llevar según qué escotes. &#xA;También descubrí que tengo una relación mucho más sexual con mis clavículas y con mis hombros que con mis tetas, mal q les pese a los muchachos.&#xA;Que cuando quiero sentirme sexy (no parecerlo) es más probable que lleve un hombro caído que un escote hasta el ombligo. Del mismo modo en que me parece más sexy una falda larga con vuelo y una abertura gigantesca que una falda corta. Y no precisamente por el rollo ese de insinuar vs. enseñar. Creo que esto tiene que ver también con el baile. Mi relación con mi cuerpo y con la ropa que llevo tiene más que ver con cómo me hace sentir, con cómo se mueve conmigo que con lo que los demás entienden y puedo articular todo esto gracias al feminismo.&#xA; &#xA;Eso es lo que yo considero empoderarse. Empoderarse significa ponerte el escote más inadecuado porque te apetece y el jersey de cuello vuelto porque te apetece no por cómo te vayan a consumir otros.&#xA;Empoderarse no implica que los otros no vayan a consumirte. &#xA;Van a hacerlo. Es como funciona. La cuestión es que tú lo sabes y eres capaz de tener &#34;agencia&#34;, tomar una decisión informada que puede cambiar en tu beneficio.&#xA;&#xA;Empoderarse cristaliza en algo aparentemente individual pero es un proceso colectivo imposible sin la reflexión de todas a lo largo de la historia, que lleva a otro proceso colectivo donde la forma de percibirnos va cambiando poco a poco. &#xA;&#xA;Empoderarse no es &#34;me pongo lo que me sale del coño porque me sale del coño y punto&#34;. Eso no sirve de nada ni para ti ni para nadie porque encima simplemente no es cierto. Decir que lo haces porque te sale del coño está guay, a veces es lo único que se puede decir a según quienes. Pensar que es cierto me parece más problemático.&#xA;&#xA;A pesar de que me siguen encantando los escotes gigantescos tanto como al principio de este texto, muchas veces (casi todas las veces, en realidad) elijo no llevarlos porque sé que el alrededor no va a entender esa prenda como yo. Y precisamente porque lo sé, soy capaz de entender que hay momentos de mi vida en que lo sencillo para mi es ponerme otra cosa. Eso no me convierte en menos libre. Me convierte en más consciente. Y sigue siendo una decisión que tomo basándome en cómo me va a hacer sentir a mi. &#xA;Dejar de vestirme para otros fue algo que hice relativamente pronto y que me ha ayudado muchísimo. &#xA;&#xA;Empoderarse no significa que el sistema o el contexto se hayan esfumado. Significa que los entiendo lo suficiente como para haber aprendido a quedarme con las partes que no me incomodan aunque vengan del mismo sitio terrible. O para entender de donde viene la incomodidad o para asumir que no soy capaz de resistirme.&#xA;No me tiño las canas, no me cubro los granos ni las ojeras ni las líneas de expresión ni me contorneo la cara para que parezca menos redonda, más afilada, ni me pinto los labios por fuera de sus límites para q parezcan más gordos. No hago nada de todo eso con el maquillaje porque cuando entendí que el maquillaje tiene todo eso incorporado me puse a pensar en el asunto y decidí usarlo de una determinada manera. No me maquillo para ir a trabajar. No me maquillo para gustar a los hombres (a ellos les gusta más q vayas como una puerta pero q parezca q te acabas de levantar de la cama y a mi me gusta justo todo lo contrario: dedicarle 10 min a que se note).&#xA;&#xA;Entiendo y acepto que otras mujeres tomen otras decisiones diferentes respecto a sus cuerpos, sus ropas, sus maquillajes. Intento no juzgar eso de ellas. Intento no ser parte del público que consume cuerpos, que usa a las mujeres como objetos decorativos. Intento entender a quienes prefieren no enseñar ni un centímetro de piel, ponerse ropa ancha. A quienes juegan al juego de gustar. A todas ellas. Porque bastante tenemos en contra como para ser nuestras propias enemigas.&#xA;&#xA;Como desconozco la motivación que tiene cada mujer para vestirse o estar en el espacio público no soy capaz de saber si están o no empoderadas. Porque como ya dije, empoderarse es dejar de entrar en esa rueda por la que tu cuerpo está en el mundo solo y exclusivamente para otros. &#xA;Empoderarse es tener un discurso sobre los cuerpos (los ajenos y el propio) que intente romper esa lógica de gustar o seducir o poner cachondos a otros o dar justificación a otros para violentar.&#xA;Ayudar a otras personas a empoderarse implica explicar que lo que pone cachondo a otro no es nada que tú lleves o no lleves, es lo que el otro ve, entiende, piensa, siente o cree al respecto y eso NUNCA tiene que ver contigo. NUNCA.&#xA;&#xA;Las adolescentes que enseñan el culo en las escaleras del metro tienen tanto interés en poner cachondo al cuarentón progre que sube su foto a tuister como las mujeres afganas que enseñan un tobillo al cruzar la calle con su burka.&#xA;&#xA;El problema está en quien te mira como una máquina de placer, o una máquina de parir, o una máquina de fregar. Como algo que poseer. Y eso no va a cambiar alargando la falda, cubriéndonos enteras, ni tampoco desnudándonos enteras.&#xA;Cambiará cuando quienes miran entiendan que no somos cositas, que no nos vestimos ni nos desvestimos para ellos.&#xA;Y ayudará cuando nosotras mismas dejemos de vestirnos para ellos o de decir que otras se visten para ellos. &#xA;Ayudará cuando los padres y madres del alumnado monten un pollo cada vez que un profesor dice que &#34;con las chicas vestidas así se me desconcentran los chicos&#34; en vez de decir &#34;chicos, a ver si aprendemos a dejar de mirar a las mujeres como si esto fuese una peli porno permanente&#34;&#xA;Ayudará cuando no estemos hablando durante días de cuánto enseña o deja de enseñar el culo nosequién y qué mensaje envía con eso. &#xA;Empoderarse es dejar de usar tu cuerpo para gustar a otros y tu voz para criticar cuerpos ajenos. &#xA;&#xA;Empoderarse es imposible sin las que vinieron antes e implica necesariamente ayudar a recorrer su camino a quienes vienen después. &#xA;Y si no hay eso igual solo estamos jugando al mismo juego del patriarcado de siempre y hemos vuelto a caer en la misma trampa de siempre. &#xA;Vírgenes contra putas animando en el partido de futbolistas y toreros solteros contra casados. Criptobros contra youtubers. ]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Tags: <a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:feminismo" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">feminismo</span></a> <a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:cuerpo" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">cuerpo</span></a></p>

<p>Me encanta llevar escotes pronunciadísimos y pintarme los ojos con mucho brilli. También los labios rojo Marilyn y las uñas lacadas en colores fuertes. Me encanta bailar como si mi cuerpo vibrase desde dentro todo el rato.
Hago todas esas cosas libremente cuando me apetece. Todo lo libremente que es posible en este mundo. Pero soy consciente de que si hubiese nacido con otros genitales, en otro momento o lugar mi enfoque sería muy distinto. Probablemente como hombre me habría negado la posibilidad de probar a embadurnarme de purpurina porque los hombres con purpurina están mal vistos.
Probablemente miraría los escotes como algo que las mujeres llevan para ponerme cachondo y probablemente pensaría que una mujer que usa determinadas ropas o baila de determinada forma es “fácil” y va “pidiendo guerra”.
<strong>Alerta spoiler:</strong> hemos nacido y crecido en un contexto, nos hemos socializado en un contexto y ese contexto determina muchas cosas. Prácticamente todas las cosas.
<strong>Alerta spoiler vol 2</strong>: podemos cambiar todas esas cosas si queremos. Repito. <strong>Si queremos.</strong></p>

<p>Hubo una época, hace décadas, en que me ponía escotes para gustar a los hombres. Fin. No me había parado a pensar si me gustaba a mi o no. Era algo que me habían dicho que a ellos les gustaba. Ser sexy era insinuar sin enseñar del todo, desabrochar el botón justo de la blusa, enseñar lo suficiente pero no demasiado. En eso me educaron y esa regla seguí hasta que me paré a pensar.
<strong>¿Qué me hizo pensar en todo esto? El feminismo. Una vez más.</strong></p>



<p>¿Qué descubrí cuando entendí algunas cosas y me paré a pensar? Que casi siempre prefiero desabrochar “un botón más de la cuenta”, que mis tetas solo me resultan sexuales en un contexto sexual y que estéticamente me gusta mucho alargar mi cuello corto hasta el infinito. Aun cuando eso haga que muchos me malinterpreten y que muchos otros vengan a explicarme que con mis tetas no me conviene llevar según qué escotes.
También descubrí que tengo una relación mucho más sexual con mis clavículas y con mis hombros que con mis tetas, mal q les pese a los muchachos.
Que cuando quiero sentirme sexy (no parecerlo) es más probable que lleve un hombro caído que un escote hasta el ombligo. Del mismo modo en que me parece más sexy una falda larga con vuelo y una abertura gigantesca que una falda corta. Y no precisamente por el rollo ese de insinuar vs. enseñar. Creo que esto tiene que ver también con el baile. Mi relación con mi cuerpo y con la ropa que llevo tiene más que ver con cómo me hace sentir, con cómo se mueve conmigo que con lo que los demás entienden y puedo articular todo esto gracias al feminismo.</p>

<p><strong>Eso es lo que yo considero empoderarse</strong>. Empoderarse significa ponerte el escote más inadecuado porque te apetece y el jersey de cuello vuelto porque te apetece no por cómo te vayan a consumir otros.
<strong>Empoderarse no implica que los otros no vayan a consumirte.</strong>
Van a hacerlo. Es como funciona. La cuestión es que tú lo sabes y eres capaz de tener “agencia”, tomar una decisión informada que puede cambiar en tu beneficio.</p>

<p><em><strong>Empoderarse cristaliza en algo aparentemente individual pero es un proceso colectivo imposible sin la reflexión de todas a lo largo de la historia, que lleva a otro proceso colectivo donde la forma de percibirnos va cambiando poco a poco.</strong></em></p>

<p>Empoderarse no es “me pongo lo que me sale del coño porque me sale del coño y punto”. Eso no sirve de nada ni para ti ni para nadie porque encima simplemente no es cierto. Decir que lo haces porque te sale del coño está guay, a veces es lo único que se puede decir a según quienes. Pensar que es cierto me parece más problemático.</p>

<p>A pesar de que me siguen encantando los escotes gigantescos tanto como al principio de este texto, muchas veces (casi todas las veces, en realidad) elijo no llevarlos porque sé que el alrededor no va a entender esa prenda como yo. Y precisamente porque lo sé, soy capaz de entender que hay momentos de mi vida en que lo sencillo para mi es ponerme otra cosa. Eso no me convierte en menos libre. Me convierte en más consciente. Y sigue siendo una decisión que tomo basándome en cómo me va a hacer sentir a mi.
<strong>Dejar de vestirme para otros fue algo que hice relativamente pronto y que me ha ayudado muchísimo.</strong></p>

<p><strong>Empoderarse no significa que el sistema o el contexto se hayan esfumado. Significa que los entiendo lo suficiente</strong> como para haber aprendido a quedarme con las partes que no me incomodan aunque vengan del mismo sitio terrible. O para entender de donde viene la incomodidad o para asumir que no soy capaz de resistirme.
No me tiño las canas, no me cubro los granos ni las ojeras ni las líneas de expresión ni me contorneo la cara para que parezca menos redonda, más afilada, ni me pinto los labios por fuera de sus límites para q parezcan más gordos. No hago nada de todo eso con el maquillaje porque cuando entendí que el maquillaje tiene todo eso incorporado me puse a pensar en el asunto y decidí usarlo de una determinada manera. No me maquillo para ir a trabajar. No me maquillo para gustar a los hombres (a ellos les gusta más q vayas como una puerta pero q parezca q te acabas de levantar de la cama y a mi me gusta justo todo lo contrario: dedicarle 10 min a que se note).</p>

<p><em>Entiendo y acepto que otras mujeres tomen otras decisiones diferentes respecto a sus cuerpos, sus ropas, sus maquillajes. Intento no juzgar eso de ellas. Intento no ser parte del público que consume cuerpos, que usa a las mujeres como objetos</em> decorativos. Intento entender a quienes prefieren no enseñar ni un centímetro de piel, ponerse ropa ancha. A quienes juegan al juego de gustar. A todas ellas. <strong>Porque bastante tenemos en contra como para ser nuestras propias enemigas.</strong></p>

<p>Como desconozco la motivación que tiene cada mujer para vestirse o estar en el espacio público no soy capaz de saber si están o no empoderadas. Porque como ya dije, empoderarse es dejar de entrar en esa rueda por la que tu cuerpo está en el mundo solo y exclusivamente para otros.
Empoderarse es tener un discurso sobre los cuerpos (los ajenos y el propio) que intente romper esa lógica de gustar o seducir o poner cachondos a otros o dar justificación a otros para violentar.
<strong>Ayudar a otras personas a empoderarse implica explicar que lo que pone cachondo a otro no es nada que tú lleves o no lleves, es lo que el otro ve, entiende, piensa, siente o cree al respecto y eso NUNCA tiene que ver contigo. NUNCA.</strong></p>

<p>Las adolescentes que enseñan el culo en las escaleras del metro tienen tanto interés en poner cachondo al cuarentón progre que sube su foto a tuister como las mujeres afganas que enseñan un tobillo al cruzar la calle con su burka.</p>

<p>El problema está en quien te mira como una máquina de placer, o una máquina de parir, o una máquina de fregar. Como algo que poseer. Y eso no va a cambiar alargando la falda, cubriéndonos enteras, ni tampoco desnudándonos enteras.
Cambiará cuando quienes miran entiendan que no somos cositas, que no nos vestimos ni nos desvestimos para ellos.
Y ayudará cuando nosotras mismas dejemos de vestirnos para ellos o de decir que otras se visten para ellos.
Ayudará cuando los padres y madres del alumnado monten un pollo cada vez que un profesor dice que “con las chicas vestidas así se me desconcentran los chicos” en vez de decir “chicos, a ver si aprendemos a dejar de mirar a las mujeres como si esto fuese una peli porno permanente”
Ayudará cuando no estemos hablando durante días de cuánto enseña o deja de enseñar el culo nosequién y qué mensaje envía con eso.
Empoderarse es dejar de usar tu cuerpo para gustar a otros y tu voz para criticar cuerpos ajenos.</p>

<p>Empoderarse es imposible sin las que vinieron antes e implica necesariamente ayudar a recorrer su camino a quienes vienen después.
Y si no hay eso igual solo estamos jugando al mismo juego del patriarcado de siempre y hemos vuelto a caer en la misma trampa de siempre.
Vírgenes contra putas animando en el partido de futbolistas y toreros solteros contra casados. Criptobros contra youtubers.</p>
]]></content:encoded>
      <guid>https://beatrizefe.writeas.com/empoderadas</guid>
      <pubDate>Tue, 17 May 2022 16:49:45 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Lo que soy y lo que significa</title>
      <link>https://beatrizefe.writeas.com/lo-que-soy-y-lo-que-significa?pk_campaign=rss-feed</link>
      <description>&lt;![CDATA[Tags: #feminismo #cuerpo&#xA;&#xA;Cuando digo que soy española nadie me responde &#34;pues no se te nota nada&#34; o cuando digo que soy mujer nadie apostilla &#34;no seas tan dura contigo misma&#34; o &#34;pues yo te veo fenomenal&#34;.&#xA;&#xA;Cuando digo que soy gorda, o que tengo casi 40 la gente siente que, en lugar de estarme describiendo, me estoy insultando.&#xA;&#xA;Es normal. En esta sociedad nuestra, una mujer mayor de 30 no interesa para nada. Lo sexy es tener 18 y aparentar 14 para que los hombres adultos estén legalmente cubiertos.&#xA;&#xA;Es normal. En esta sociedad nuestra, &#34;gorda&#34; es el insulto definitivo. La forma de hacer daño a una mujer. Se llama gorda a una chica que usa una talla 36 y eso le afecta. Porque ser gorda es lo peor que una mujer puede ser. Siendo gorda no se puede ser sexy. Que es lo importante si eres mujer. A las gordas que les ponen a los tíos hay que llamarlas &#34;curvy&#34; o alguna mierda así. Para que ellos no se sientan tan mal con su propia disonancia entre lo que les han dicho que debería gustarles y lo que les gusta en realidad.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;A las que no somos curvy y somos gordas a secas nos ha pasado toda la vida que algunos hombres nos deseen muchísimo pero lo escondan avergonzados. Eso duele más. Gustarle a un tío a pesar de lo que eres. No por lo que eres. &#xA;Tus amigas te explicaban el secreto &#34;pero es que tú nosecuantos&#34;. A mi me llegaron a decir que esqueyo era muy simpática. Bien. Noticias frescas. Soy gorda. No soy simpática. Soy cariñosa con la gente a la que quiero, cuido a la gente a la que quiero, me preocupo por la gente en general pero no soy simpática.&#xA;&#xA;Una vez, no hace mucho, mi padre me dijo &#34;creo que entiendo eso que tú dices de ser gorda en lugar de estarlo, quiere decir que te aceptas&#34;. No. Tampoco es eso. Yo siempre he sido gorda. Y no siempre he aceptado eso. Me costó aceptar que mi gordura es una característica mía como otra cualquiera. Que la palabra que describe en español mi cuerpo es esa. Hay gente que está gorda y tampoco acepta que lo está.&#xA;&#xA;La cuestión aquí es que todos los cuerpos tienen su propia complexión. Hay gente alta y baja y hay gente gorda y flaca.&#xA;&#xA;La estatura en los adultos es complicada de modificar (pongo complicada para que no me den los cuñaos de la vida doscientas maneras peregrinas). Pero la complexión puede modificarse algunas veces.&#xA;Es decir: una mujer gorda, digamos yo, podría decidir matarse de hambre y dedicar todo su tiempo libre a hacer ejercicio físico para disimular esa complexión, para que a simple vista apenas se notase que es una mujer gorda. Conozco a muchas que hacen esto.&#xA;&#xA;Y hay personas flacas que, yo qué sé, dejan de fumar y engordan. Siguen siendo de complexión delgada pero están gordas.&#xA;&#xA;Esa y no otra es la diferencia entre ser o estar delgada.&#xA;&#xA;Luego resulta que yo soy una mujer gorda que hizo su primera dieta a los 14 años. Que aun recuerda aquel verano horrible en que uno de cada dos jueves cenaba bacalao al horno con cebolla y un vaso de leche y sistemáticamente uno de cada dos jueves se despertaba de hambre física a las 4 de la mañana y no conseguía volver a dormir.&#xA;&#xA;Soy una mujer gorda que se despierta de hambre, de frío y de calor. Literalmente. Si la temperatura en la habitación en la que duermo sube de 27 grados me despierto y ya no soy capaz de volver a dormir (hasta ese umbral duermo mal, doy vueltas, me levanto sudando etc, a partir de ese umbral simplemente no duermo). Con el frío tengo menos claro el umbral, porque afortunadamente me ha pasado muy pocas veces pero también me ocurre.&#xA;&#xA;Soy una mujer gorda que aquel verano de los jueves alternos sin dormir adelgazó 7 kg en 3 meses (4 el primero, 2 el segundo 1 el tercero) y lo volvió a engordar todo en cuanto dejó de pasar hambre física.&#xA;&#xA;Soy una mujer gorda que decidió que para gustarle a un chico muy guapo era fundamental adelgazar. Así que torturé mi cuerpo para engañar a mi naturaleza. Medio funcionó. Solo que no era feliz. Era un puto hamster en una rueda. Aun recuerdo a mi endocrina explicándome que no conoce a nadie que no haya hecho según qué burradas sin acelerar ciertas enfermedades (problemas con la tiroides o con el azucar, sobre todo)&#xA;&#xA;Soy una mujer gorda que ayudó a su cuerpo a enfermar a base de hacer locuras para adelgazar y locuras de la desesperación de la vida de mierda de las locuras que había que hacer para adelgazar. De lo frustrante de la vida luchando contra lo que eres.&#xA;&#xA;Soy una mujer gorda que un día se miró al espejo y se dijo &#34;a tí qué cojones te hace feliz&#34;. Y decidió actuar en consecuencia.&#xA;&#xA;Soy una mujer gorda que se niega a hacer dieta por razones estéticas. Porque un día me paré a pensar y me di cuenta de que como por hambre, por placer o por ansiedad. Y que no creo que sea bueno dejar de comer por hambre y no quiero dejar de comer por placer. Es tener que luchar contra mi hambre y mi placer lo que me genera ansiedad. Lo que me frustra.&#xA;&#xA;Y es sorprendente, pero desde que estoy sana y he decidido comer por hambre y por placer siempre que pueda y dejar de comer por anisedad siempre que pueda, he dejado de engordar y adelgazar como un yoyó. He dejado de perder mi tiempo en mierdas y he podido dedicar ese tiempo que usaba en contar calorías y despertarme de hambre a nutrirme en todos los sentidos de la palabra. Y soy igual de gorda, siempre lo seré independientemente de las oscilaciones de mi peso, estoy mucho más sana  mucho más tranquila y soy mucho más feliz.&#xA;&#xA;Cuando digo que soy gorda y me pongo vestidos inadecuados solo estoy describiendo el mundo en que vivo. Pero la gente reacciona de formas diversas. Casi todas raras si lo pensamos, pero todas totalmente comprensibles por cualquiera.&#xA;Están los que me explican que no estoy gorda. Ya. Bueno. Supongamos que eso fuese cierto (que ya os digo yo y la tabla del IMC que determina oficialmente la gordura  en los humanos que no lo es) da igual que no esté gorda circunstancialmente. Lo soy. Y no sé por qué negar mi naturaleza es bueno.&#xA;&#xA;Están los que me dicen que no sea tan dura conmigo misma. Bueno. Es que no estoy siendo dura conmigo misma. Estoy siendo consciente. Y eso me parece bueno también.&#xA;&#xA;Están los que intentan encontrar otra debilidad, otra forma de dañar a una mujer a la que ya no puedes llamar gorda como insulto definitivo porque se lo está llamando ella de antemano. (el vestido es horrible, no es que estés gorda es que tus tetas están mal, o tus brazos, o tu cuello o tus muslos o tu culo y ya podías haber elegido algo más favorecedor). Bueno. Soy gorda y no me ajusto en absoluto a ningún canon de belleza que tú manejes. Mi cuerpo no encaja ahí. En nada. No estoy dispuesta a sufrir para disimular lo poco que me ajusto al canon actual. Te voy a explicar por qué con una bella anécdota. Siempre me gustaron mis cejas anchas y negras. Me parecía que hacían más expresivos mis ojos, que me hacían más guapa para mi gusto. Así que tardé mucho en depilármelas y cuando empecé a hacerlo me quitaba solo los pelos &#34;sobrantes&#34; pero no modificaba ni su forma ni su grosor. Muchas personas me dijeron entre 1995 y hace como 5 o 7 años que mis cejas estaban mal y eran feas y que me quedarían mejor más finas.&#xA;&#xA;Como no estaba de acuerdo con aquello y lo tenía muy claro, no hice ni caso. Igual ayudada por una abuela que no tenía cejas y se las pintaba horriblemente mal con un lápiz marrón rojizo y eso le daba una expresión inquietante, para mi gusto infantil, a su cara.&#xA;&#xA;Resulta que hoy, en julio de 2019 mis cejas son DEMASIADO FINAS y DEMASIADO CLARAS y debería pintarme por fuera pelos falsos para engrosarlas, y pasarme un gel y nosecuantas cosas más para oscurecerlas. Sigo sin estar de acuerdo y las voy a dejar como siempre. O sea, como son.&#xA;&#xA;Cada vez que alguien me dice que no encajo en el canon pienso en mis cejas, en cómo los estándares de lo bello van cambiando. Y en que precisamente el sentido de esto es tenerme (tenernos a todas) entretenida, consumiendo cosas que ni quiero ni necesito, anestesiada e infeliz. Y me paro a pensar qué es lo que realmente quiero en la vida. Y me parece que tengo demasiadas cosas pendientes como para implantarme silicona en las tetas para que no parezca que tengo 40 años e hice mi primera dieta cuando las tetas todavía no me habían dejado de crecer del todo.&#xA;&#xA;Total. Que soy gorda. Soy española. Soy mujer. Soy alta. Soy poco simpática y soy un montón de cosas más. Y lo que significa lo que soy es diferente para cada persona con la que me cruzo en la vida. Pero la única con la que voy a tener que vivir siempre es conmigo. Así que me váis a perdonar si doy prioridad a lo que significa lo que soy para mi. Y decido dedicar tiempo a cambiar lo que soy solo cuando lo que soy me parece a mi un problema para mi felicidad o mi bienestar. Mi cuerpo, hoy por hoy, está sano y es fuerte. Y me gustaría que siguiese así mucho tiempo. Les parezca eso más o menos sexy o más o menos adecuado a señores que no conozco de nada y a los que mi felicidad les da exactamente lo mismo todo el tiempo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Tags: <a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:feminismo" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">feminismo</span></a> <a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:cuerpo" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">cuerpo</span></a></p>

<p>Cuando digo que soy española nadie me responde “pues no se te nota nada” o cuando digo que soy mujer nadie apostilla “no seas tan dura contigo misma” o “pues yo te veo fenomenal”.</p>

<p>Cuando digo que soy gorda, o que tengo casi 40 la gente siente que, en lugar de estarme describiendo, me estoy insultando.</p>

<p>Es normal. En esta sociedad nuestra, una mujer mayor de 30 no interesa para nada. Lo sexy es tener 18 y aparentar 14 para que los hombres adultos estén legalmente cubiertos.</p>

<p>Es normal. En esta sociedad nuestra, “gorda” es el insulto definitivo. La forma de hacer daño a una mujer. Se llama gorda a una chica que usa una talla 36 y eso le afecta. Porque ser gorda es lo peor que una mujer puede ser. Siendo gorda no se puede ser sexy. Que es lo importante si eres mujer. A las gordas que les ponen a los tíos hay que llamarlas “curvy” o alguna mierda así. Para que ellos no se sientan tan mal con su propia disonancia entre lo que les han dicho que debería gustarles y lo que les gusta en realidad.</p>



<p>A las que no somos curvy y somos gordas a secas nos ha pasado toda la vida que algunos hombres nos deseen muchísimo pero lo escondan avergonzados. Eso duele más. Gustarle a un tío a pesar de lo que eres. No por lo que eres. 
Tus amigas te explicaban el secreto “pero es que tú nosecuantos”. A mi me llegaron a decir que esqueyo era muy simpática. Bien. Noticias frescas. Soy gorda. No soy simpática. Soy cariñosa con la gente a la que quiero, cuido a la gente a la que quiero, me preocupo por la gente en general pero no soy simpática.</p>

<p>Una vez, no hace mucho, mi padre me dijo “creo que entiendo eso que tú dices de ser gorda en lugar de estarlo, quiere decir que te aceptas”. No. Tampoco es eso. Yo siempre he sido gorda. Y no siempre he aceptado eso. Me costó aceptar que mi gordura es una característica mía como otra cualquiera. Que la palabra que describe en español mi cuerpo es esa. Hay gente que está gorda y tampoco acepta que lo está.</p>

<p>La cuestión aquí es que todos los cuerpos tienen su propia complexión. Hay gente alta y baja y hay gente gorda y flaca.</p>

<p>La estatura en los adultos es complicada de modificar (pongo complicada para que no me den los cuñaos de la vida doscientas maneras peregrinas). Pero la complexión puede modificarse algunas veces.
Es decir: una mujer gorda, digamos yo, podría decidir matarse de hambre y dedicar todo su tiempo libre a hacer ejercicio físico para disimular esa complexión, para que a simple vista apenas se notase que es una mujer gorda. Conozco a muchas que hacen esto.</p>

<p>Y hay personas flacas que, yo qué sé, dejan de fumar y engordan. Siguen siendo de complexión delgada pero están gordas.</p>

<p>Esa y no otra es la diferencia entre ser o estar delgada.</p>

<p>Luego resulta que yo soy una mujer gorda que hizo su primera dieta a los 14 años. Que aun recuerda aquel verano horrible en que uno de cada dos jueves cenaba bacalao al horno con cebolla y un vaso de leche y sistemáticamente uno de cada dos jueves se despertaba de hambre física a las 4 de la mañana y no conseguía volver a dormir.</p>

<p>Soy una mujer gorda que se despierta de hambre, de frío y de calor. Literalmente. Si la temperatura en la habitación en la que duermo sube de 27 grados me despierto y ya no soy capaz de volver a dormir (hasta ese umbral duermo mal, doy vueltas, me levanto sudando etc, a partir de ese umbral simplemente no duermo). Con el frío tengo menos claro el umbral, porque afortunadamente me ha pasado muy pocas veces pero también me ocurre.</p>

<p>Soy una mujer gorda que aquel verano de los jueves alternos sin dormir adelgazó 7 kg en 3 meses (4 el primero, 2 el segundo 1 el tercero) y lo volvió a engordar todo en cuanto dejó de pasar hambre física.</p>

<p>Soy una mujer gorda que decidió que para gustarle a un chico muy guapo era fundamental adelgazar. Así que torturé mi cuerpo para engañar a mi naturaleza. Medio funcionó. Solo que no era feliz. Era un puto hamster en una rueda. Aun recuerdo a mi endocrina explicándome que no conoce a nadie que no haya hecho según qué burradas sin acelerar ciertas enfermedades (problemas con la tiroides o con el azucar, sobre todo)</p>

<p>Soy una mujer gorda que ayudó a su cuerpo a enfermar a base de hacer locuras para adelgazar y locuras de la desesperación de la vida de mierda de las locuras que había que hacer para adelgazar. De lo frustrante de la vida luchando contra lo que eres.</p>

<p>Soy una mujer gorda que un día se miró al espejo y se dijo “a tí qué cojones te hace feliz”. Y decidió actuar en consecuencia.</p>

<p>Soy una mujer gorda que se niega a hacer dieta por razones estéticas. Porque un día me paré a pensar y me di cuenta de que como por hambre, por placer o por ansiedad. Y que no creo que sea bueno dejar de comer por hambre y no quiero dejar de comer por placer. Es tener que luchar contra mi hambre y mi placer lo que me genera ansiedad. Lo que me frustra.</p>

<p>Y es sorprendente, pero desde que estoy sana y he decidido comer por hambre y por placer siempre que pueda y dejar de comer por anisedad siempre que pueda, he dejado de engordar y adelgazar como un yoyó. He dejado de perder mi tiempo en mierdas y he podido dedicar ese tiempo que usaba en contar calorías y despertarme de hambre a nutrirme en todos los sentidos de la palabra. Y soy igual de gorda, siempre lo seré independientemente de las oscilaciones de mi peso, estoy mucho más sana  mucho más tranquila y soy mucho más feliz.</p>

<p>Cuando digo que soy gorda y me pongo vestidos inadecuados solo estoy describiendo el mundo en que vivo. Pero la gente reacciona de formas diversas. Casi todas raras si lo pensamos, pero todas totalmente comprensibles por cualquiera.
Están los que me explican que no estoy gorda. Ya. Bueno. Supongamos que eso fuese cierto (que ya os digo yo y la tabla del IMC que determina oficialmente la gordura  en los humanos que no lo es) da igual que no esté gorda circunstancialmente. Lo soy. Y no sé por qué negar mi naturaleza es bueno.</p>

<p>Están los que me dicen que no sea tan dura conmigo misma. Bueno. Es que no estoy siendo dura conmigo misma. Estoy siendo consciente. Y eso me parece bueno también.</p>

<p>Están los que intentan encontrar otra debilidad, otra forma de dañar a una mujer a la que ya no puedes llamar gorda como insulto definitivo porque se lo está llamando ella de antemano. (el vestido es horrible, no es que estés gorda es que tus tetas están mal, o tus brazos, o tu cuello o tus muslos o tu culo y ya podías haber elegido algo más favorecedor). Bueno. Soy gorda y no me ajusto en absoluto a ningún canon de belleza que tú manejes. Mi cuerpo no encaja ahí. En nada. No estoy dispuesta a sufrir para disimular lo poco que me ajusto al canon actual. Te voy a explicar por qué con una bella anécdota. Siempre me gustaron mis cejas anchas y negras. Me parecía que hacían más expresivos mis ojos, que me hacían más guapa para mi gusto. Así que tardé mucho en depilármelas y cuando empecé a hacerlo me quitaba solo los pelos “sobrantes” pero no modificaba ni su forma ni su grosor. Muchas personas me dijeron entre 1995 y hace como 5 o 7 años que mis cejas estaban mal y eran feas y que me quedarían mejor más finas.</p>

<p>Como no estaba de acuerdo con aquello y lo tenía muy claro, no hice ni caso. Igual ayudada por una abuela que no tenía cejas y se las pintaba horriblemente mal con un lápiz marrón rojizo y eso le daba una expresión inquietante, para mi gusto infantil, a su cara.</p>

<p>Resulta que hoy, en julio de 2019 mis cejas son DEMASIADO FINAS y DEMASIADO CLARAS y debería pintarme por fuera pelos falsos para engrosarlas, y pasarme un gel y nosecuantas cosas más para oscurecerlas. Sigo sin estar de acuerdo y las voy a dejar como siempre. O sea, como son.</p>

<p>Cada vez que alguien me dice que no encajo en el canon pienso en mis cejas, en cómo los estándares de lo bello van cambiando. Y en que precisamente el sentido de esto es tenerme (tenernos a todas) entretenida, consumiendo cosas que ni quiero ni necesito, anestesiada e infeliz. Y me paro a pensar qué es lo que realmente quiero en la vida. Y me parece que tengo demasiadas cosas pendientes como para implantarme silicona en las tetas para que no parezca que tengo 40 años e hice mi primera dieta cuando las tetas todavía no me habían dejado de crecer del todo.</p>

<p>Total. Que soy gorda. Soy española. Soy mujer. Soy alta. Soy poco simpática y soy un montón de cosas más. Y lo que significa lo que soy es diferente para cada persona con la que me cruzo en la vida. Pero la única con la que voy a tener que vivir siempre es conmigo. Así que me váis a perdonar si doy prioridad a lo que significa lo que soy para mi. Y decido dedicar tiempo a cambiar lo que soy solo cuando lo que soy me parece a mi un problema para mi felicidad o mi bienestar. Mi cuerpo, hoy por hoy, está sano y es fuerte. Y me gustaría que siguiese así mucho tiempo. Les parezca eso más o menos sexy o más o menos adecuado a señores que no conozco de nada y a los que mi felicidad les da exactamente lo mismo todo el tiempo.</p>
]]></content:encoded>
      <guid>https://beatrizefe.writeas.com/lo-que-soy-y-lo-que-significa</guid>
      <pubDate>Sun, 21 Jul 2019 10:18:05 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Entrenovistas - Virgie Tovar</title>
      <link>https://beatrizefe.writeas.com/entrenovistas-virgie-tovar?pk_campaign=rss-feed</link>
      <description>&lt;![CDATA[\[Como la web ya no está disponible recupero esta Entrenovista porque me sigue pareciendo interesante\] &#xA;&#xA;Tags: #Feminismo #Entrenovistas #Cuerpo&#xA;&#xA;Virgie Tovar: «Se espera de nosotras que seamos pequeñas física, espiritual e intelectualmente»&#xA;&#xA;octubre 8, 2018&#xA;&#xA;Virgie Tovar, activista gorda estadounidense, acaba de publicar en castellano Tienes derecho a permanecer gorda, un ensayo en el que critica la cultura de la dieta y reivindica el derecho a disfrutar de nuestros cuerpos. &#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;Como feminista y activista en reivindicaciones que tienen el cuerpo en el centro, nos gusta que consideres el placer como un punto central de tu narrativa tanto en tus imágenes como en tus textos. De hecho, podríamos definirte como una activista pro placer, una activista que entiende el placer como una herramienta poderosa para la aceptación del cuerpo y como una herramienta también de resistencia en nuestras sociedades patriarcales. ¿Nos puedes contar cómo ves tú la alianza entre el activismo relacionado con el cuerpo y la reclamación del placer (en relación con la comida, la vida, el amor, la ropa…)&#xA;&#xA;Sí, ¡me encanta el placer! El placer es un derecho humano. El placer es poder.&#xA;Cuando estudiamos la historia de Occidente, podemos detectar una obsesión cultural relacionada con el control del placer y el deseo. Específicamente, hay una potente historia de control de la sexualidad y la comida por el miedo al deseo y el poder que el deseo tiene en sí mismo. El deseo nos hace únicas. Cada una de nosotras quiere algo diferente y esa diferencia se vive como amenazante en una sociedad que busca crear una población homogénea y maleable. El placer, el deseo y el hambre están conectados. Son las partes más estimulantes de los seres humanos. La cultura de la dieta nos roba nuestra humanidad.&#xA;&#xA;Comer es una de las maneras más fáciles, baratas y cotidianas a través de las cuales los seres humanos accedemos al placer. Comer debería ser algo que nos hiciera sentirnos bien. Así estamos diseñadas. La cultura de la dieta nos roba el placer inherente del acto de comer.&#xA;También nos roba el placer inherente al movimiento físico, eso que llamamos ejercicio.&#xA;Tras dejar de hacer dieta y de intentar controlar mi peso, me llevó muchos muchos años volver a disfrutar de la comida o incluso disfrutar de salir al aire libre. Había una voz disciplinante en mi cabeza que no se callaba. Decía: «¡No puedes comer nada que lleve mantequilla!» «¡No estás caminando lo suficientemente deprisa!» «¿Cómo vas a quemar calorías si simplemente estás disfrutando contemplando un árbol?» «Si no estás sudando, ¡no hay razón para que estés al aire libre!» «¡Si te comes ese pastel, serás fea!» «¡Si no haces ejercicio tres horas al día, nadie te va a querer!».&#xA;&#xA;Me llevó mucho tiempo deshacerme de la vergüenza y del miedo que yo había aprendido que estaban siempre conectados al placer. Crecí en una familia religiosa y, como tal, me enseñaron que el placer era pecaminoso. Hoy día, tengo una relación muy estrecha con el placer y es una parte importante de mi práctica diaria. Para mí, el placer nace de celebrar mi cuerpo de 113 kilos, de usar vestidos diminutos, biquinis, barras de labios llamativas, jugar con mis chihuahuas, pintarme las uñas de colores neón, usar gafas de sol enormes, llevar un parasol conmigo a la piscina, beber cafés que llevan pétalos de rosa, reír con mis amigas y amigos, comer deliciosos caprichos, ir a la playa, mirar cómo se pone el sol, besar a personas adorables, estar desnuda en el bosque, hacerme un té, extender crema sobre mi cuerpo, hacerme selfies con mis estrías visibles, esperar que mis amantes me hagan llegar primero al orgasmo (a día de hoy, pido a mis amantes que me hagan llegar a mí al orgasmo cuatro veces antes que ellos lleguen a su primer orgasmo. ¡Es una buena política!), concederme a mí misma mucho tiempo para descansar, hablar con mis cactus y tener siempre flores frescas junto a mi cama.&#xA;&#xA;Vivimos en una sociedad que parece que está construyendo una narrativa del autocuidado que se basa en  mantenerte activa a toda costa, en forma y delgada, incluso para mujeres que acaban de ser madres. La representación dominante de una mujer saludable es cada vez más una mujer delgada (en ocasiones, extremadamente delgada) que hace ejercicio, bebe zumos verdes y acude de manera regular al gimnasio. Es muy interesante la manera en que tú estás elaborando una «agenda de autocuidado» para mujeres gordas/grandes que consiste en que tomen conciencia de su cuerpo actual (su cuerpo tal y como es en el momento presente), haciendo ejercicio, estiramientos, alimentándose bien y conectando a estas mujeres entre sí. ¿Nos puedes contar más acerca de cómo observas tú el autocuidado en este marco?&#xA;&#xA;Nuestra cultura tiene unas ideas muy limitadas acerca de lo que es la salud. Estamos preocupados por la salud física y dejamos de lado la salud mental y la salud espiritual. Y medimos la salud física a partir de que se tenga o no un cuerpo delgado, lo que implica una concepción muy limitada incluso de la salud física. Lo cierto es que la cultura de la dieta crea una ENORME cantidad de ansiedad, depresión, desórdenes alimenticios, infelicidad, aislamiento e ira. La cultura de la dieta y la gordofobia también generan una disminución de la salud cardiovascular, deprimen el sistema inmunológico y existen evidencias de que vivir en medio de la gordofobia generalizada reduce de hecho la esperanza de vida. La cultura de la dieta no trata sobre autocuidado, trata sobre sumisión. Punto.     &#xA;&#xA;  «NUESTRA CULTURA TIENE UNAS IDEAS MUY LIMITADAS ACERCA DE LO QUE ES LA SALUD. ESTAMOS PREOCUPADOS POR LA SALUD FÍSICA Y DEJAMOS DE LADO LA SALUD MENTAL Y LA SALUD ESPIRITUAL.»   &#xA;&#xA;Hay un creciente número de investigadoras y nutricionistas que están estudiando nuestra obsesión con la pérdida de peso y la delgadez, concluyendo que no tienen resultados positivos para las personas. Además, están averiguando que, por ejemplo, si estás de buen humor tu cuerpo absorbe mejor los nutrientes de la comida que si estás triste o te sientes sola. ¡Eso es extraordinario! Creo que tenemos que dejar de lado la idea de que hay buenos alimentos y malos alimentos, buenos cuerpos y malos cuerpos, y reconocer que cada ser humano es sagrado y merece (¡y necesita!) amor para desarrollarse. Necesitamos dejar de buscar respuestas a nuestras necesidades de autocuidado fuera de nosotras y comenzar a mirar adentro. ¿Qué te dice tu cuerpo que quiere? ¿Qué te hace feliz? ¿Qué te hace sonreír? Escucha.&#xA;&#xA;Escribes que ser una mujer gorda que no siente vergüenza en estas sociedades es un acto político, una decisión que implica resistencia política y disidencia. Es decir, hablas de cómo mujeres gordas/grandes son sujetos políticos (que merecen una voz que sea oída, merecen ser escuchadas y protegidas, pues afrontan vulnerabilidades específicas) que están desafiando relatos dominantes sobre salud, feminidad, ser sexy… ¿Nos puedes contar más sobre ello? ¿Nos puedes explicar cómo se puede enmarcar una decisión personal como parte de una forma de resistencia política/ colectiva?&#xA;&#xA;Hoy día, en la mayoría de las culturas, se espera de las mujeres que sean obedientes, agradecidas, sumisas, que se avergüencen de su género, y que permanezcan calladas. En resumen, se espera de nosotras que seamos pequeñas (física, espiritual e intelectualmente).&#xA;&#xA;En Occidente, estar gorda se considera un acto de traición hacia el género que se te ha asignado. Violamos el contrato de nuestra sociedad y por eso somos castigadas tan duramente. Y, al mismo tiempo, la sociedad necesita a las mujeres gordas para mantener a las mujeres delgadas (y, al final, a todo el mundo) a raya. Es fascinante.&#xA;&#xA;Quiero hablar de lo sexy por un momento desde lo personal y creo que con ello llegaré a la respuesta a esta pregunta. Desde que era una niña pequeña me dijeron que ningún hombre me amaría, se casaría conmigo o tendría sexo conmigo porque yo era gorda. Todo lo que importa es que un hombre quiera casarse conmigo, ¿verdad? ¡Ja! En cualquier caso, yo me lo creía porque todo el mundo decía que aquello era verdad. Pensaba que era la persona más fea sobre la tierra. Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para llegar a ser delgada. &#xA;&#xA;Me maté de hambre por primera vez cuando tenía once años. En el momento en el que cumplí los diecisiete años, estaba tan cachonda que todo lo que quería era un novio. Ninguno de los chicos del colegio me pediría salir porque era considerada una chica gorda intocable. A través de una serie de coincidencias, terminé saliendo con hombres adultos. Es una historia común para mujeres gordas, al menos en los Estados Unidos. Así que, allí estaba yo: diecisiete años y saliendo con hombres de negocios guapos y exitosos. Me decían que era preciosa, sexy e inteligente. Querían tener sexo conmigo y, en aquel tiempo, eso era algo muy chocante. Descubrí que todos los chicos de mi pueblo me habían estado mintiendo toda la vida. Los hombres con los que estaba saliendo usaban trajes y colonia cara, tenían muchísimo dinero y me llevaban a restaurantes de moda de San Francisco. Y, sí, por supuesto que me explotaban, pero al mismo tiempo comía foie gras y me daba baños en enormes bañeras, ¡y recibía regalos y sexo oral, amiga! En esa época, era increíble. En esa época, era radical. En esa época, era suficiente.&#xA;&#xA;Mi argumento es: mi gordura me abrió un mundo que yo nunca había visto. Mi rechazo por parte del modelo dominante me abrió una ventana hacia algo más. A las chicas más guapas con las que crecí, las llamaban los chicos populares de mi pueblo cuando eran muy jóvenes. Se casaron muy jóvenes. Se convirtieron en madres cuando tuvieron veinte o veintidós años. Por el hecho de que yo no era «deseable» para estos hombres mezquinos, tuve la libertad de vivir la vida fuera de su control, conseguir una educación, viajar por el mundo, mudarme a la ciudad y experimentar en el terreno sexual. Ese es el poder que las mujeres gordas tenemos. Nuestra cultura gasta tanto tiempo y recursos en intentar convencernos de que somos inferiores porque tenemos el poder de dejar al descubierto todo este sistema. Tenemos el poder de descorrer la cortina y que se vea el truco.&#xA;&#xA;¿Has leído Dietland o has visto la serie sobre el libro?¿Qué opinas sobre esa nueva representación de las mujeres gordas en los mass media? Por primera vez parece que no es importante sentirse guapa siendo gorda sino ser feliz y estar sana.&#xA;&#xA;He leído Dietland (me encanta) y además una amiga es la protagonista de la serie. Creo que los mass media todavía tienen mucho camino por delante en lo que a la representación de mujeres gordas se refiere. Creo que hay una presión enorme en las mujeres, tengan la talla que tengan, para ser guapas y parecer felices, cuando en realidad muchas, puede que la mayoría, estamos insatisfechas con la sociedad en que vivimos.&#xA;&#xA;En mi libro digo que la dieta es la evidencia de una infelicidad femenina. Me preocupa la obsesión con la salud de la gente gorda. Parece que nuestra cultura pone condiciones a los derechos humanos. Para mí independientemente de si una persona gorda está sana o no, lucharé porque tenga derecho a toda la humanidad, dignidad, amor, derecho al trabajo y a que la respeten. Todas las personas nos merecemos eso independientemente de nuestra talla y de nuestra salud.&#xA;&#xA;¿Sientes que el movimiento «curvy» o «body positive» es sólo una trampa para seguir convirtiendo a las mujeres en objetos y esclavizarlas, obsesionándolas con el juicio de otros sobre sus cuerpos (más o menos gordos)?&#xA;&#xA;No creo que el movimiento «body positive» esté pidiendo suficiente. No quiero solo sentirme «positiva». Eso no me sirve. Quiero ser libre. Cuando sea libre ya me sentiré positiva. Para mí la libertad es el derecho a vivir en mis propios términos sin sentir discriminación ni humillación hacia mi cuerpo. La libertad significa exigir esto para todas las mujeres, para todas las personas. Me preocupa que este movimiento se centre en preguntarse cómo puede una sentirse mejor con su propio cuerpo en lugar de preguntarse cómo luchar contra el sistema que nos oprime.&#xA;&#xA;  «PARA MÍ LA LIBERTAD ES EL DERECHO A VIVIR EN MIS PROPIOS TÉRMINOS SIN SENTIR DISCRIMINACIÓN NI HUMILLACIÓN HACIA MI CUERPO»&#xA;&#xA;Nos parece muy interesante cómo relacionas la gordofobia con otras discriminaciones: el machismo, el racismo, el clasismo y la homofobia.&#xA;&#xA;En Occidente nos dicen todo el tiempo que no hay racismo, ni machismo, ni homofobia, ni clasismo. Bueno, al menos esto era lo que los estadounidenses se decían así mismos antes de que ganara Trump. Lo que realmente ocurre es que todavía tenemos estas discriminaciones pero usamos un lenguaje distinto para hablar de ellas. Creo que la gordofobia se ha convertido en ese lenguaje. Ya no es 1903 y un hombre corriente no te va a decir que las mujeres no pueden trabajar porque nuestros úteros le quitan la sangre a nuestros cerebros para pensar. Pero un hombre corriente sí que utiliza el lenguaje de la gordofobia y de la salud para mantener a las mujeres a raya, tan pequeñas como sea posible. ¿No es esto machismo? ¿no es esto controlar la vida de las mujeres? Ya no decimos directamente: «los pobres son inferiores» «las personas de color son aterradoras». En lugar de eso, nos «preocupamos» por el creciente índice de obesidad y creamos campañas de salud pública que usan imágenes de personas negras o pobres. Esto genera una sensación de ansiedad y miedo, que nos permite sentir que está bien observar, experimentar, juzgar y evitar a estas comunidades. ¿No es esto deshumanización?&#xA;&#xA;¿Nos puedes recomendar algún libro que te haya resultado interesante?&#xA;&#xA;Fat Activism: A radical social movement, Charlotte Cooper&#xA;&#xA;Dietland, Sarai Walker&#xA;&#xA;Bodies out of Bounds: Fatness &amp; Transgression, Kathleen LeBesco and Jana Evans Braziel.&#xA;&#xA;The fat studies Reader, Esther Rothblum and Sondra Solovay&#xA;&#xA;Big, big love, Hanne Blank&#xA;&#xA;Health at every size, Linda Bacon&#xA;&#xA;The obesity myth, Paul Campos&#xA;&#xA;Miss Piggy’s Guide to Life_, Miss Piggy]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>[Como la web ya no está disponible recupero esta Entrenovista porque me sigue pareciendo interesante]</p>

<p>Tags: <a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:Feminismo" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">Feminismo</span></a> <a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:Entrenovistas" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">Entrenovistas</span></a> <a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:Cuerpo" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">Cuerpo</span></a></p>

<h2 id="virgie-tovar-se-espera-de-nosotras-que-seamos-pequeñas-física-espiritual-e-intelectualmente-https-web-archive-org-web-20210615221914-https-entrenovistas-com-2018-10-08-virgietovar" id="virgie-tovar-se-espera-de-nosotras-que-seamos-pequeñas-física-espiritual-e-intelectualmente-https-web-archive-org-web-20210615221914-https-entrenovistas-com-2018-10-08-virgietovar"><a href="https://web.archive.org/web/20210615221914/https://entrenovistas.com/2018/10/08/virgietovar/">Virgie Tovar: «Se espera de nosotras que seamos pequeñas física, espiritual e intelectualmente»</a></h2>

<p><a href="https://web.archive.org/web/20210615221914/https://entrenovistas.com/2018/10/08/virgietovar/">octubre 8, 2018</a></p>

<p><strong>Virgie Tovar, activista gorda estadounidense, acaba de publicar en castellano <em>Tienes derecho a permanecer gorda,</em> un ensayo en el que critica la cultura de la dieta y reivindica el derecho a disfrutar de nuestros cuerpos.</strong> </p>



<p><strong>Como feminista y activista en reivindicaciones que tienen el cuerpo en el centro, nos gusta que consideres el placer como un punto central de tu narrativa tanto en tus imágenes como en tus textos. De hecho, podríamos definirte como una activista pro placer, una activista que entiende el placer como una herramienta poderosa para la aceptación del cuerpo y como una herramienta también de resistencia en nuestras sociedades patriarcales. ¿Nos puedes contar cómo ves tú la alianza entre el activismo relacionado con el cuerpo y la reclamación del placer (en relación con la comida, la vida, el amor, la ropa…)</strong></p>

<p>Sí, ¡me encanta el placer! El placer es un derecho humano. El placer es poder.
Cuando estudiamos la historia de Occidente, podemos detectar una obsesión cultural relacionada con el control del placer y el deseo. Específicamente, hay una potente historia de control de la sexualidad y la comida por el miedo al deseo y el poder que el deseo tiene en sí mismo. El deseo nos hace únicas. Cada una de nosotras quiere algo diferente y esa diferencia se vive como amenazante en una sociedad que busca crear una población homogénea y maleable. El placer, el deseo y el hambre están conectados. Son las partes más estimulantes de los seres humanos. La cultura de la dieta nos roba nuestra humanidad.</p>

<p>Comer es una de las maneras más fáciles, baratas y cotidianas a través de las cuales los seres humanos accedemos al placer. Comer debería ser algo que nos hiciera sentirnos bien. Así estamos diseñadas. La cultura de la dieta nos roba el placer inherente del acto de comer.
También nos roba el placer inherente al movimiento físico, eso que llamamos ejercicio.
Tras dejar de hacer dieta y de intentar controlar mi peso, me llevó muchos muchos años volver a disfrutar de la comida o incluso disfrutar de salir al aire libre. Había una voz disciplinante en mi cabeza que no se callaba. Decía: «¡No puedes comer nada que lleve mantequilla!» «¡No estás caminando lo suficientemente deprisa!» «¿Cómo vas a quemar calorías si simplemente estás disfrutando contemplando un árbol?» «Si no estás sudando, ¡no hay razón para que estés al aire libre!» «¡Si te comes ese pastel, serás fea!» «¡Si no haces ejercicio tres horas al día, nadie te va a querer!».</p>

<p>Me llevó mucho tiempo deshacerme de la vergüenza y del miedo que yo había aprendido que estaban siempre conectados al placer. Crecí en una familia religiosa y, como tal, me enseñaron que el placer era pecaminoso. Hoy día, tengo una relación muy estrecha con el placer y es una parte importante de mi práctica diaria. Para mí, el placer nace de celebrar mi cuerpo de 113 kilos, de usar vestidos diminutos, biquinis, barras de labios llamativas, jugar con mis chihuahuas, pintarme las uñas de colores neón, usar gafas de sol enormes, llevar un parasol conmigo a la piscina, beber cafés que llevan pétalos de rosa, reír con mis amigas y amigos, comer deliciosos caprichos, ir a la playa, mirar cómo se pone el sol, besar a personas adorables, estar desnuda en el bosque, hacerme un té, extender crema sobre mi cuerpo, hacerme selfies con mis estrías visibles, esperar que mis amantes me hagan llegar primero al orgasmo (a día de hoy, pido a mis amantes que me hagan llegar a mí al orgasmo cuatro veces antes que ellos lleguen a su primer orgasmo. ¡Es una buena política!), concederme a mí misma mucho tiempo para descansar, hablar con mis cactus y tener siempre flores frescas junto a mi cama.</p>

<p><strong>Vivimos en una sociedad que parece que está construyendo una narrativa del autocuidado que se basa en  mantenerte activa a toda costa, en forma y delgada, incluso para mujeres que acaban de ser madres. La representación dominante de una mujer saludable es cada vez más una mujer delgada (en ocasiones, extremadamente delgada) que hace ejercicio, bebe zumos verdes y acude de manera regular al gimnasio. Es muy interesante la manera en que tú estás elaborando una «agenda de autocuidado» para mujeres gordas/grandes que consiste en que tomen conciencia de su cuerpo actual (su cuerpo tal y como es en el momento presente), haciendo ejercicio, estiramientos, alimentándose bien y conectando a estas mujeres entre sí. ¿Nos puedes contar más acerca de cómo observas tú el autocuidado en este marco?</strong></p>

<p>Nuestra cultura tiene unas ideas muy limitadas acerca de lo que es la salud. Estamos preocupados por la salud física y dejamos de lado la salud mental y la salud espiritual. Y medimos la salud física a partir de que se tenga o no un cuerpo delgado, lo que implica una concepción muy limitada incluso de la salud física. Lo cierto es que la cultura de la dieta crea una ENORME cantidad de ansiedad, depresión, desórdenes alimenticios, infelicidad, aislamiento e ira. La cultura de la dieta y la gordofobia también generan una disminución de la salud cardiovascular, deprimen el sistema inmunológico y existen evidencias de que vivir en medio de la gordofobia generalizada reduce de hecho la esperanza de vida. La cultura de la dieta no trata sobre autocuidado, trata sobre sumisión. Punto.     </p>

<blockquote><p><em>«NUESTRA CULTURA TIENE UNAS IDEAS MUY LIMITADAS ACERCA DE LO QUE ES LA SALUD. ESTAMOS PREOCUPADOS POR LA SALUD FÍSICA Y DEJAMOS DE LADO LA SALUD MENTAL Y LA SALUD ESPIRITUAL.»</em>   </p></blockquote>

<p>Hay un creciente número de investigadoras y nutricionistas que están estudiando nuestra obsesión con la pérdida de peso y la delgadez, concluyendo que no tienen resultados positivos para las personas. Además, están averiguando que, por ejemplo, si estás de buen humor tu cuerpo absorbe mejor los nutrientes de la comida que si estás triste o te sientes sola. ¡Eso es extraordinario! Creo que tenemos que dejar de lado la idea de que hay buenos alimentos y malos alimentos, buenos cuerpos y malos cuerpos, y reconocer que cada ser humano es sagrado y merece (¡y necesita!) amor para desarrollarse. Necesitamos dejar de buscar respuestas a nuestras necesidades de autocuidado fuera de nosotras y comenzar a mirar adentro. ¿Qué te dice tu cuerpo que quiere? ¿Qué te hace feliz? ¿Qué te hace sonreír? Escucha.</p>

<p><strong>Escribes que ser una mujer gorda que no siente vergüenza en estas sociedades es un acto político, una decisión que implica resistencia política y disidencia. Es decir, hablas de cómo mujeres gordas/grandes son sujetos políticos (que merecen una voz que sea oída, merecen ser escuchadas y protegidas, pues afrontan vulnerabilidades específicas) que están desafiando relatos dominantes sobre salud, feminidad, ser sexy… ¿Nos puedes contar más sobre ello? ¿Nos puedes explicar cómo se puede enmarcar una decisión personal como parte de una forma de resistencia política/ colectiva?</strong></p>

<p>Hoy día, en la mayoría de las culturas, se espera de las mujeres que sean obedientes, agradecidas, sumisas, que se avergüencen de su género, y que permanezcan calladas. En resumen, se espera de nosotras que seamos pequeñas (física, espiritual e intelectualmente).</p>

<p>En Occidente, estar gorda se considera un acto de traición hacia el género que se te ha asignado. Violamos el contrato de nuestra sociedad y por eso somos castigadas tan duramente. Y, al mismo tiempo, la sociedad necesita a las mujeres gordas para mantener a las mujeres delgadas (y, al final, a todo el mundo) a raya. Es fascinante.</p>

<p>Quiero hablar de lo sexy por un momento desde lo personal y creo que con ello llegaré a la respuesta a esta pregunta. Desde que era una niña pequeña me dijeron que ningún hombre me amaría, se casaría conmigo o tendría sexo conmigo porque yo era gorda. Todo lo que importa es que un hombre quiera casarse conmigo, ¿verdad? ¡Ja! En cualquier caso, yo me lo creía porque todo el mundo decía que aquello era verdad. Pensaba que era la persona más fea sobre la tierra. Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para llegar a ser delgada. </p>

<p><img src="https://web.archive.org/web/20210615221914im_/http://entrenovistas.com/wp-content/uploads/2018/07/03_VirgieTovar_AndriaLo-300x200.jpg" alt=""/>Me maté de hambre por primera vez cuando tenía once años. En el momento en el que cumplí los diecisiete años, estaba tan cachonda que todo lo que quería era un novio. Ninguno de los chicos del colegio me pediría salir porque era considerada una chica gorda intocable. A través de una serie de coincidencias, terminé saliendo con hombres adultos. Es una historia común para mujeres gordas, al menos en los Estados Unidos. Así que, allí estaba yo: diecisiete años y saliendo con hombres de negocios guapos y exitosos. Me decían que era preciosa, sexy e inteligente. Querían tener sexo conmigo y, en aquel tiempo, eso era algo muy chocante. Descubrí que todos los chicos de mi pueblo me habían estado mintiendo toda la vida. Los hombres con los que estaba saliendo usaban trajes y colonia cara, tenían muchísimo dinero y me llevaban a restaurantes de moda de San Francisco. Y, sí, por supuesto que me explotaban, pero al mismo tiempo comía foie gras y me daba baños en enormes bañeras, ¡y recibía regalos y sexo oral, amiga! En esa época, era increíble. En esa época, era radical. En esa época, era suficiente.</p>

<p>Mi argumento es: mi gordura me abrió un mundo que yo nunca había visto. Mi rechazo por parte del modelo dominante me abrió una ventana hacia algo más. A las chicas más guapas con las que crecí, las llamaban los chicos populares de mi pueblo cuando eran muy jóvenes. Se casaron muy jóvenes. Se convirtieron en madres cuando tuvieron veinte o veintidós años. Por el hecho de que yo no era «deseable» para estos hombres mezquinos, tuve la libertad de vivir la vida fuera de su control, conseguir una educación, viajar por el mundo, mudarme a la ciudad y experimentar en el terreno sexual. Ese es el poder que las mujeres gordas tenemos. Nuestra cultura gasta tanto tiempo y recursos en intentar convencernos de que somos inferiores porque tenemos el poder de dejar al descubierto todo este sistema. Tenemos el poder de descorrer la cortina y que se vea el truco.</p>

<p><strong>¿Has leído Dietland o has visto la serie sobre el libro?¿Qué opinas sobre esa nueva representación de las mujeres gordas en los mass media? Por primera vez parece que no es importante sentirse guapa siendo gorda sino ser feliz y estar sana.</strong></p>

<p>He leído Dietland (me encanta) y además una amiga es la protagonista de la serie. Creo que los mass media todavía tienen mucho camino por delante en lo que a la representación de mujeres gordas se refiere. Creo que hay una presión enorme en las mujeres, tengan la talla que tengan, para ser guapas y parecer felices, cuando en realidad muchas, puede que la mayoría, estamos insatisfechas con la sociedad en que vivimos.</p>

<p>En mi libro digo que la dieta es la evidencia de una infelicidad femenina. Me preocupa la obsesión con la salud de la gente gorda. Parece que nuestra cultura pone condiciones a los derechos humanos. Para mí independientemente de si una persona gorda está sana o no, lucharé porque tenga derecho a toda la humanidad, dignidad, amor, derecho al trabajo y a que la respeten. Todas las personas nos merecemos eso independientemente de nuestra talla y de nuestra salud.</p>

<p><strong>¿Sientes que el movimiento «curvy» o «body positive» es sólo una trampa para seguir convirtiendo a las mujeres en objetos y esclavizarlas, obsesionándolas con el juicio de otros sobre sus cuerpos (más o menos gordos)?</strong></p>

<p>No creo que el movimiento «body positive» esté pidiendo suficiente. No quiero solo sentirme «positiva». Eso no me sirve. Quiero ser libre. Cuando sea libre ya me sentiré positiva. Para mí la libertad es el derecho a vivir en mis propios términos sin sentir discriminación ni humillación hacia mi cuerpo. La libertad significa exigir esto para todas las mujeres, para todas las personas. Me preocupa que este movimiento se centre en preguntarse cómo puede una sentirse mejor con su propio cuerpo en lugar de preguntarse cómo luchar contra el sistema que nos oprime.</p>

<blockquote><p><em>«PARA MÍ LA LIBERTAD ES EL DERECHO A VIVIR EN MIS PROPIOS TÉRMINOS SIN SENTIR DISCRIMINACIÓN NI HUMILLACIÓN HACIA MI CUERPO»</em></p></blockquote>

<p><strong>Nos parece muy interesante cómo relacionas la gordofobia con otras discriminaciones: el machismo, el racismo, el clasismo y la homofobia.</strong></p>

<p>En Occidente nos dicen todo el tiempo que no hay racismo, ni machismo, ni homofobia, ni clasismo. Bueno, al menos esto era lo que los estadounidenses se decían así mismos antes de que ganara Trump. Lo que realmente ocurre es que todavía tenemos estas discriminaciones pero usamos un lenguaje distinto para hablar de ellas. Creo que la gordofobia se ha convertido en ese lenguaje. Ya no es 1903 y un hombre corriente no te va a decir que las mujeres no pueden trabajar porque nuestros úteros le quitan la sangre a nuestros cerebros para pensar. Pero un hombre corriente sí que utiliza el lenguaje de la gordofobia y de la salud para mantener a las mujeres a raya, tan pequeñas como sea posible. ¿No es esto machismo? ¿no es esto controlar la vida de las mujeres? Ya no decimos directamente: «los pobres son inferiores» «las personas de color son aterradoras». En lugar de eso, nos «preocupamos» por el creciente índice de obesidad y creamos campañas de salud pública que usan imágenes de personas negras o pobres. Esto genera una sensación de ansiedad y miedo, que nos permite sentir que está bien observar, experimentar, juzgar y evitar a estas comunidades. ¿No es esto deshumanización?</p>

<p><strong>¿Nos puedes recomendar algún libro que te haya resultado interesante?</strong></p>

<p><em>Fat Activism: A radical social movement</em>, Charlotte Cooper</p>

<p><em>Dietland</em>, Sarai Walker</p>

<p><em>Bodies out of Bounds: Fatness &amp; Transgression,</em> Kathleen LeBesco and Jana Evans Braziel.</p>

<p><em>The fat studies Reader</em>, Esther Rothblum and Sondra Solovay</p>

<p><em>Big, big love</em>, Hanne Blank</p>

<p><em>Health at every size</em>, Linda Bacon</p>

<p><em>The obesity myth</em>, Paul Campos</p>

<p><em>Miss Piggy’s Guide to Life</em>, Miss Piggy</p>
]]></content:encoded>
      <guid>https://beatrizefe.writeas.com/entrenovistas-virgie-tovar</guid>
      <pubDate>Sun, 25 Mar 2018 09:19:22 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Escribo sobre...</title>
      <link>https://beatrizefe.writeas.com/escribo-sobre?pk_campaign=rss-feed</link>
      <description>&lt;![CDATA[&#xA;&#xA;Y a veces también sobre…&#xA;&#xA;Interseccionalidad&#xA;&#xA;Cuerpo&#xA;&#xA;Masculinidades&#xA;&#xA;Y voy a recuperar y retomar lo que escribo sobre diseño en sentido amplio en&#xA;&#xA;ArmarioAdolescente&#xA;&#xA;DigamosUx]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://write.as/beatrizefe/tag:feminismo"><img src="https://i.snap.as/OeGkSwyt.png" alt=""/></a><a href="https://write.as/beatrizefe/tag:libros"><img src="https://i.snap.as/NI6CV1li.png" alt=""/></a></p>

<p><a href="https://write.as/beatrizefe/tag:m%C3%BAsica"><img src="https://i.snap.as/1BNOzEWO.png" alt=""/></a><a href="https://write.as/beatrizefe/tag:arte"><img src="https://i.snap.as/WnLSspIt.png" alt=""/></a><a href="https://write.as/beatrizefe/tag:redes"><img src="https://i.snap.as/QU3o7xq2.png" alt=""/></a><a href="https://write.as/beatrizefe/tag:random"><img src="https://i.snap.as/VacXTa8V.png" alt=""/></a></p>

<p>Y a veces también sobre…</p>

<p><a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:Interseccionalidad" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">Interseccionalidad</span></a></p>

<p><a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:Cuerpo" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">Cuerpo</span></a></p>

<p><a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:Masculinidades" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">Masculinidades</span></a></p>

<p>Y voy a recuperar y retomar lo que escribo sobre diseño en sentido amplio en</p>

<p><a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:ArmarioAdolescente" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">ArmarioAdolescente</span></a></p>

<p><a href="https://beatrizefe.writeas.com/tag:DigamosUx" class="hashtag"><span>#</span><span class="p-category">DigamosUx</span></a></p>
]]></content:encoded>
      <guid>https://beatrizefe.writeas.com/escribo-sobre</guid>
      <pubDate>Wed, 29 Sep 2010 12:14:11 +0000</pubDate>
    </item>
  </channel>
</rss>